1.5.06

Analife.

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28.4.06

Intersecciones.

Juan Antonio está de visita. Llegó ayer.

Cuando fuimos a visitarla a Valencia, Leonor nos decía que nuestra presencia rompía la sensación de independencia que ella percibía entre su vida en Bogotá y su estancia en España. Nuestra presencia y la de Ana creaban un vínculo entre ambos mundos y los intersecaban. El lugar, de repente, le cabía en las palabras que nos contaba desde lejos.

Creo que algo similar sentí cuando Gabriel pasó una semana en Urbana, o cuando rescaté a Pilar en una estación de tren perdida en el midwest, o cuando me encontré con Clif y familia en Plaza Catalunya, o ayer, cuando caminaba con Juan Antonio y Natanya por la playa.

A mí me gustaría que toda la gente que estimo estuviera a la vuelta de la esquina. No quiero verlos todos los días, pero al menos me gustaría tener la posibilidad de verlos cada vez que tengo ganas. Ir a montar en bicicleta con Juan, ir a almorzar comida china, cocinar o a cine con Nano, ir de fiesta con Francina, caminar por los pastizales de la nacional con Solano, pelear sobre gustos almorzando comida mexicana con Mer, farolear con Alejandro Martín mientras inventamos nuevos proyectos, sentarme a leer, comentar y echar carreta con Sergio, ver películas en la sala con mi mamá, sentarme por la tarde en la mecedora y, mientras vemos telebasura, contarle a mi abuela mis aventuras del día.

Nota al margen: Leo V for Vendetta. Buena.
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26.4.06

Comunicado a la opinión pública.


Tomado de The Perry Bible Fellowship

Tras un largo proceso de evaluación, la triada gobernadora de los Freaks Unidos (a.k.a. Nerds Frígidos) ha decidido aceptar a la pequeña Padawan como un nuevo miembro de la cofradía. Ella será la primera mujer en alcanzar tan alta distinción y esto, por supuesto, implicará algunos cambios a las reglas en el interior de la casa club, particularmente en lo que tiene que ver con el tráfico abierto de películas, libros, archivos y revistas de contenido "erótico". Así mismo, los miembros deberán subir "el bizcocho" al orinar en el inodoro comunal, bajarlo al terminar y cerrar la puerta del baño mientras estén adentro. Las competencias de eructos, por su parte, quedan restringidas hasta comprobar la tolerancia de la nueva miembro a nuestras costumbres bárbaras. No queremos que Patricia se lleve una mala primera impresión.

Una fiesta de integración será organizada próximamente en un bar por definir en Fontibón. Sebastián está a cargo del trivia, Alejo, Edo y Sergio del programming contest, Alex de la hora de cuentería conspiratoria londinense, Juan Camilo de una digresión política-filosófica en latín, Fidel de una exposición de las nuevas teorías evolutivas, Acussor de un resumen de lo que sintió parado como un bobo al lado de Claudia Bahamón, Luc de una explicación de lo que pasa con los nietos de Leia después del episodio doce, Nelson de una charla (en arawac) de una hora sobre el pasado, presente y el futuro del linux embedido, Juan Manuel de una conferencia inspiracional de propaganda a Web 2.0 y Juan Pablo de un reporte del estado de su empresa. Cerraremos con un concierto de Hernán y su Parallax. Yo serviré de maestro de ceremonias y (triste) payaso incidental. Como Chris Rock, pero (más) malo.
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BAFF.


Será ir.
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Kerlames.

Excelente blog sobre diseño, literatura y arte escrito desde Pasto. Una lectura me bastó para añadirlo a mi sección de Cultura de bloglines.
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23.4.06

La paciencia del Sudoka.

Dos sudokas conversan en un café mientras practican. El dojo del sudoka, les recuerda su sensei, es el mundo. La práctica y el diario vivir deben ser indistinguibles.

Uno de los dos compró boletas para un concierto hace poco. Tuvo que hacer una cola de cuatro horas. No la sentí, comenta, me mentalizé en la práctica, asimilé veinte de nueve por nueve de dificultad alta. Los sudokas no someten, asimilan. Los sudokas usan tinta, nunca lápiz. La práctica del sudoku implica hacerse uno con la cuadrícula, resolver el acertijo sin imposición, haciendo primar el instinto sobre la razón, liberando la bestia interior.

El sensei pregunta al sudoka: Si una nevada arrasa la mitad de tu cosecha, ¿qué haces?

El mal sudoka vuelve a sembrar.

El buen sudoka se pregunta si aún es posible remover más plantas sin que el problema se torne irresoluble. Concluye que sí y luego procede.

El buen sudoka muere de hambre.
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Être et avoir.

Me acuerdo del primer día de colegio de Liliana. Me veo a mí mismo sentado en una silla de un salón gigante y colorido de paredes azules y mesitas cuadradas separado por una pared de madera de aquel donde a Liliana le correspondía. Me acuerdo viéndola entrar al salón y luego regresar llorando donde yo estaba, incapaz de entender que ese sería su lugar por los próximos dos años, que esa la primera extensión de su mundo, la primera de muchas otras que vendrán luego. Se quedó junto a mí ese día, pero el día siguiente no le dieron esa oportunidad. Creo que ese es el único recuerdo vívido que tengo de mi paso por el jardín infantil. El resto es niebla.



Versus.

Edgard G. Krubasik, del Comité Ejecutivo de Siemens, sostiene que en ambientes de competencia extrema se desarrolla mejor el espíritu innovador: "La innovación radical brota en las situaciones de mayor tensión competitiva".
Tomado de acá.

Être et avoir versus Spellbound. Cooperación versus Competencia. Prioridad a la comunicación versus Prioridad al conocimiento. Trabajo en Equipo versus Individualidad. Horizontalidad versus Verticalidad. Alpinismo versus 100 metros planos. Leonas versus Chitas.
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Carta desde San Vicente del Caguán.

El 2 de marzo de 2006, los ciudadanos, empresarios, religiosos y políticos de San Vicente del Caguán escribieron una carta abierta al presidente de la república denunciando el lamentable estado de su comunidad a raiz del paro armado al que han sido sometidos por las FARC desde el 14 de febrero. Este es el texto completo de la carta. Es importante hacer notar que con ésta no pretenden culpar al gobierno de los atropellos de los que han sido víctimas, pero sí evidenciar la falta de presencia gubernamental en una zona que, por otro lado, se considera el corazón del llamado Plan Patriota. Es desafortunado que las acciones militares constantes en esta zona del país no sean permanentemente acompañadas por trabajo de apoyo a los civiles que sobreviven a duras penas entre el fuego cruzado. La lucha contrainsurgente debería incluir paralelamente amplia y continua inversión social en los lugares donde las FARC ejercen presencia.

Gracias a Adam Isaacson por ofrecer el texto completo de la carta en su weblog. Allí también encontrarán un corto análisis al respecto acompañado de una traducción de la carta al inglés.

Nota al margen: Andrés ha publicado en su weblog una respuesta larga al último comentario de Imagine en la discusión anterior.

Recomiendo también la lectura de esta entrada de Fernando sobre el nombramiento de Wasserman como nuevo rector.
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21.4.06

Rector Wasserman 2 (Programas de pregrado).

Uno de los puntos más controversiales de la reforma académica de la universidad nacional es la discusión sobre el tiempo requerido para terminar un pregrado. Los opositores de la reforma consideran que una reducción de un año va en claro detrimento de la calidad de la educación impartida. Su lógica es simple: menos años implican menos clases y esto, a su vez, se traduce menos conocimiento recibido, algo así. Imagine, en una discusión más abajo, nos explica que en música, carrera a la que planea entrar, por ejemplo, la reforma se traducirá en una reducción de "45 horas de clase (por) semestre".

Fidel1, en verde, con complementos de Andrés2, en rojo, responden al respecto lo siguiente (edité un poco los comentarios intentando resumir), perdonarán el plagio en descampado al código de colores de Michael Ende (a Fidel, por lo demás, le dará lo mismo, pues es daltónico y no se dió cuenta, cuando la leyó, de que la Historia Interminable iba en esos dos colores):
Se puede pensar que esto [la reducción de la duración de los programas] se traduce en una reducción de la calidad pero bien conducido lo que logra es:
  1. Menos deserción de estudiantes por no entregar la tesis y nunca terminar la carrera y por lo tanto más profesionales y mas papás contentos (todos conocemos varios casos). (Habrá, claro, quien dure un año más haciendo la carrera, pero ahora será cinco en vez de seis para esa persona. Y sí, ojalá, menos deserción en momento final. Mucha gente aún se "pierde en las ramas" en esa etapa.)
  2. Fortalecimiento del posgrado y por ende de la investigación en la universidad (Ese es el punto central. Sin eso la universidad ni siquiera merece el nombre universidad) ya que las buenas tesis ahora no serian de pregado sido de postgrado. ¿No han escuchado ese cuento de que las tesis de pregrado de la nacional son tan buenas que parecen de maestria? El problema es que otras universidades solo validan el titulo de pregrado.(Peor aún: como no todas las tesis son buenas (en todas partes hay de todo) terminan pagando el pato (y bien caro) los estudiantes pilos que hacen esas tesis muy buenas de pregrado. Apenas un estudiante sale con el título para todo el tema de becas, postgrados, empleos, lo que miran es el título, pocas veces la calidad de la tesis (no nos digamos mentiras - en el "mundo real" la gente le para pocas bolas a las tesis de pregrado, y cuando alguien llega con buena tesis de pregrado uno solo piensa que espera que el impulso le dure al estudiante para cuando llegue a cosas más duras).)
  3. Más posibilidades para los graduados. Quienes quieran seguir estudiando aun son jovenes y tienen mas posibilidades de conseguir becas o ser aceptados en programas en el exterior. Quienes no quieren seguir estudiando obtienen el titulo y pueden acceder a mejores remuneraciones.(Además es mucho más fácil conseguir becas de postgrado que de pregrado. Pero lo más clave es la conexión sin tanta barrera que la reforma pretende armar.

    Es obvio que la reforma (cualquier reforma) tiene puntos problemáticos cuando va a los detalles, puntos que hay que ir resolviendo trabajando duro después de hacer la reforma. Me parece que muchos de los críticos furibundos de la reforma se agarran de esos problemas puntuales (que igual siempre van a aparecer - para eso están los consejos de departamento y facultad, para ir limando esas asperezas) y no discuten puntos más centrales.)
La cuestión de fondo, la central, es definir claramente lo que constituye un pregrado. En mi opinión, un pregrado es un impulso y una guía a un interés. No es su función proveer con todo el conocimiento posible, eso es una utopia, cualquier programa de estudios es en esencia incompleto. Los egresados de un pregrado no deben ser sabios sino principiantes, es el primer cinturón. En un programa de pregrado, el estudiante debe adquirir las bases (teóricas y prácticas) de la disciplina, ganar la habilidad de comunicarse con sus colegas (aprendiendo a leer documentos en el area, aprendiendo los códigos, e iniciandose en el dificil arte de redactarlos) y ampliar su propio marco de intereses.

Luego de terminar un programa de pregrado (de especialización, de maestría, de doctorado), si a uno le interesa lo que está haciendo, si le gusta realmente, siempre sentirá que hizo falta más, que no todo fue aprendido, y eso está bien. Practicar una disciplina honestamente implica continuar estudiando y mejorando toda la vida. Esta continuación puede ser formal, en el caso de aquellos que se deciden por una carrera académica e inician un postgrado, o personal, de campo, vinculándose al mercado laboral y trabajando.

Mi experiencia personal es que cuatro años, el tiempo que propone la reforma para los nuevos programas de pregrado, son más que suficientes para garantizar (bajo las condiciones justas, con un buen equipo de profesores, con estudiantes disciplinados y, sobre todo, interesados) que los egresados alcancen ese primer nivel básico. Por ejemplo, yo descubrí que toda el álgebra que aprendí en la Universidad Nacional en dos cursos de cuatro horas semanales cada uno cabía, si era bien presentada, en un curso de un semestre de sólo tres horas semanales complementado con una buena (y jugosa) dosis de trabajo para la casa. En las carreras de la nacional (pre-reforma) se pierde mucho tiempo. Aquel que desee estudiar más siempre estará en su derecho de hacerlo. Cuarenta y ocho horas semestrales pueden ser sustituidas fácilmente por una hora diaria de practica personal en casa y tutoría apropiada en la universidad. Esas cuarenta y ocho horas de más (o de menos) no serán las que delimiten la posibilidad o no de ser un buen profesional. La educación es, por encima de todo, un proceso personal. La universidad es sólo un instrumento para encaminarse. Porque nos empuje más tiempo, no nos va a impulsar mejor.
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1Fidel es estudiante de doctorado en biología computacional en el instituto Max Planck en Alemania egresado de la universidad nacional hace cerca de dos años.
2Andrés, por su parte, es profesor de la nacional desde hace al menos ocho años.

Nota (completamente) al margen: Quiero recomendarles escuchar el primero de lo que espero se convierta en una serie de podcasts realizados por los hermanitos Gualdrón (y amigos), profetas indiscutidos del alter-meranismo, honrando lo más preciado de la música pop contemporanea. Es hilarante. Vulgar, pero hilarante.
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20.4.06

Se vino el equinoxio.

Se ve buena la cosa.
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Inside Man.


A Spike Lee Joint
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19.4.06

Lectura recomendada 763.

En una nueva edición de Plan Colombia and Beyond, Adam Isaacson critica la vaguedad general de los candidatos presidenciales de oposición en el tema de la seguridad "inmediata".

Este comentario sobre Gaviria me parece particulamente acertado: "Just as Uribe's security strategy in ungoverned zones has favored a military response and neglected other government functions, Gaviria's security proposal - on the rare occasions when he articulates it - seems to commit the opposite error. Quotes like the one above easily leave voters with the impression that a Gaviria administration would seek to build hospitals and carry out antipoverty programs in a security vacuum."

Isaacson se refiere en este párrafo a la respuesta de Gaviria en esta entrevista cuando se le pregunta por su estrategia de seguridad: "Cuando se habla de seguridad todos la asociamos con la presencia de la fuerza pública. La presencia del Estado no tiene que materializarse así, sino en la presencia de hospitales, escuelas, de todas las instituciones que faltan en los sectores más desprotegidos. Cuando exista esa presencia en todo el país, bajo esa forma necesaria y amable de instituciones del Estado Social de Derecho, la fuerza pública cumple una función relativamente singular."
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Franquismo al pie de página.


Click aquí para ver una versión más grande.

Detalle en la página 24 del ejemplar alojado en la Universidad de Valencia de la novela "Vida feliz de un joven llamado Esteban" (2000) escrita por Santiago Gamboa. Al pulcro comentario al margen a lápiz con letra de colegio de monjas lo sigue una respuesta enardecida pero desafortunadamente ilegible en boligrafo negro que se extiende a lo largo del margen de la página siguiente.

Cada vez que noto cosas como estas gana más sentido el graffiti en una esquina del Pasaje Sant Antoni que dice Franco vive.
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Rector Wasserman.

Creo que ésta es una buena noticia.
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18.4.06

Nazis en el tren.


LAIBACH practices provocation on the revolted state of the alienated consciousness (which must necessarily find itself an enemy) and unites warriors and opponents into an expression of a static totalitarian scream.

It acts as a creative illusion of strict institutionality, as a social theater of popular culture, and communicates only through non-communication.
Laibach, 10 items of the Covenant

Dos jóvenes neonazis fueron nuestros vecinos de viaje en el tren que nos traia de regreso a Barcelona ayer por la noche. El primero tenía un bonito saco con capucha gris con la foto del bueno de Adolf estampada en la espalda. Lucía el look skin y zapatillas de marca. De su mochila se apresuró a sacar un diskman rojo, una pila de discos compactos y un libro. A este lo llamaré Pepe. Es pequeñajo y tiene cara de buen hijo apostándole a destiempo a la rebeldía adolescente que no pudo esgrimir durante su época escolar. Al subirse al tren, llama a su madre para avisarle que van en camino. El otro, que he bautizado Tronco, es una bestia de casi dos metros de nariguera de toro y pelo largo agarrado en trenza. De su cuello cuelga una cadena con un dije en forma de cruz. Pepe le muestra a Tronco su libro, se llama Los nazis hablan, miran fotos, admiran uniformes, aventuran pronunciaciones en un alemán entrecortado, se preguntan dónde se conseguirán esas botas. Tronco sugiere almacenes en El Raval pero aclara que no está seguro de que sean nazis. Para ellos el nazismo es sobretodo una propuesta estética con una difusa agenda ideológica que promulgan sin entender, motivados por el estilo de los cantantes y los videos, las voces guturales y la potencia de los bajos.

Tronco quiere que Pepe escuche algo que tiene en su reproductor MP3, «tienes que oir esto», le dice. «¿Qué es?», pregunta el otro. «Es Laibach. Molan, ¿no?». «Jo, qué bueno», dice Pepe, «¿y qué dicen?»

«Estos son antitodo: antinegros, antijudios, antimoros, creo que son hasta antinazis.»

«¿Son alemanes?»

«No, son eslovenos, pero cantan en alemán.»

«Qué fuerte... ¿y la gente cómo baila esto?»

«Eso no se baila, tio, eso se siente», le responde Tronco.

Luego sacan otro libro. Este es un folletito en papel periódico con la bandera nazi en la portada que se titula Goebbels y del cual alcanzo a ver unas cuantas fotos. El procer aparece en todas las posiciones concebibles acompañado de, supongo, iluminados textos sobre sus cualidades humanas y sobre todo intelectuales. Ahí siguen leyéndolo y comentando hasta que se dan cuenta de que Mónica, sentada junto a mí, lee muy campante la nueva edición de La literatura nazi en America, la fea, la que tiene fotos de Hitler en la portada. Es claro que el libro les despierta una curiosidad indecible. Al cabo de unos minutos de discutir, deciden preguntarnos qué libro es ese. La respuesta no les gusta, especialmente por el acento sudaquita, pero el interés es más así que nos preguntan de quién es. Yo les digo que es de un chileno, Roberto Bolaño. «Jo, yo no sabía que hubiera nazis en Chile», dice Pepe. Les hablo entonces de la colonia Renacer llena de alemanes exiliados luego de la guerra, les explico que en Chile y latinoamerica el movimiento es fuerte. «¿Vosotros sois nazis?», nos pregunta Tronco sin más. «Claro», dice Mónica en modo caustico, «Yo soy nazi desde los cinco años.» Nos miran con respeto, con camaradería, nos preguntan más cosas, les recomendamos leer el libro, les contamos que Bolaño tuvo que escapar de Chile y refugiarse en España por sus creencias. Luego nosotros cortamos y nos ponemos a ver una película. Ellos vuelven a su conversación sobre baterías y percusión, educación musical en el colegio, las dificultades para pronunciar correctamente el alemán y su intención de viajar a Austria este verano a unos campamentos nazis que está montando una cofradía skin-cristiana en Barcelona.

Nos bajamos en Sants, ellos van adelante en la escalera mecánica y se despiden amablemente de nosotros. «¿Cuál es el nombre del escritor?», me pregunta Tronco antes de perderse entre la multitud. «Bolaño», le repito. El grandulón saca un cuaderno del bolsillo de su chaqueta y escribe. Tiene buena letra.

Addendum: Único testimonio gráfico del encuentro. Sólo segundos después de que pasaron la página roja con la cruz gamada, desafortunadamente.
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¿Cuánto cuesta matar a un hombre?

La Medellín de José Alejandro Castaño es un coctel y sus ingredientes son los actores camaleónicos de la guerra urbana: milicianos que son guerrilleros que son sicarios que son paras que son hijos que son empresarios que son narcos que son putas que son sus tetas que son para modelar y visitar la carcel y que sirven para ganar plata y comprar el bazuco, o esa moto, o ese edificio, o la muerte de ese man que hizo lo que hizo o lo que no hizo. Y también hay policías poetas y policías ladrones y asesinos cristianos y maquilladores de muertos y narcos santos y paramilitares pacificadores y modelos bizcas que trabajan en plazas de mercado cuyo novio las viene a recoger para prometerles nuevas tetas, mejores tetas, muchas tetas, unas siliconadas y de acero que aguanten lo que venga, hasta balas. Hay estadísticas, pero no sirven para nada. También hay perdón, pero sobretodo cunde el olvido. Por eso el gobierno transa con Don Berna las mismas cosas que antes otro transó con Escobar, por eso hay quienes siguen intentando coronar el viaje a Nueva York con la barriga llena de salchichas de heroina, por eso un guerrillero reinsertado se convierte en un paramilitar reinsertado, por eso a las motos asesinas les borran la placa y sirven para otro par de tiros, por eso nadie se da cuenta que fulanito es un narco aunque sea obvio, por eso se siguen matando. Por eso y porque parece que a nadie le importa.

Las crónicas de José Alejandro son sinceras y aguerridas, bien escritas. Un excelente libro. Vale la pena echarle un ojo.
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16.4.06

Fumigación sin gobierno.

The real lesson we can draw from the 2005 coca numbers is that fumigating an area is no substitute for governing it. Aerial herbicide fumigation appeared to be a shortcut, a cheap way to reduce drug supplies without having to engage in "nation-building," establishing a government presence and a legal economy in Colombia's vast, neglected, impoverished rural zones. Only governance - which will require a costly, long-term political and military effort with mostly Colombian funds - will bring real reductions in Colombia's coca crop. Fumigation is a poor substitute. Instead of a shortcut, fumigation has proven to be a dead end.
Colombian coca cultivation in 2005, CIP.

Sebastián en un comentario a esa entrada dice que la única solución posible es que los gringos legalicen. La pregunta entonces es: ¿Y qué hacemos mientras tanto? ¿Seguir aplicando la fórmula Plan Colombia sin mayor modificación confiados en que los narcos se cansen más rápido que el gobierno y los senadores gringos? ¿Por qué no reducir el dinero invertido en fumigación y aumentar aquel que destinamos a mejorar el modo de vida de los campesinos que no tienen más opción que cultivar coca para sobrevivir? ¿No será esta una buena hora de reconocer que la estratrgia necesita cambiar y el Plan Colombia fracasó?
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Fidelis et Prudens.

Fidel cumple años hoy. Me imagino que cumplir años ya siendo papá pierde la trascendencia depresiva que tiene cuando uno anda sin hijos pensando en (sufriendo por) pendejadas. Al fin y al cabo, las preocupaciones por el futuro pierden su caracter abstracto y se humanizan, lloran, rien y crecen en una cuna al lado de la cama. Con semejante impulso, el Fidel ni se dará cuenta de que inicia hoy la escalada de su año treinta.

Un abrazo desde Valencia. Que cumpla muchos más.
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14.4.06

826 Valencia (Daydreaming).

Quiero organizar algo como esto en Bogotá.
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Valencia.

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13.4.06

El niño y el papa.

(Este es un relato de la vida real escrito y cedido amablemente a este espacio por mi amigo Jaime Molano. Si está interesado en la excelente película colombo-mexicana de nombre homónimo protagonizada por Verónica Castro y Andrés García, por favor diríjase acá.)
Es un viaje familiar. Pablo estudia su maestría en recursos hídricos en Nantes y los papás se habían encontrado en Londres con Laura, la hermana, que trabaja en un hotel allá. Los cuatro se reunieron en París, padecieron los tres días de turismo reglamentario y luego cojieron un avión directo a Roma aprovechando las escasas dos horas para descansar los piés llenos de ampollas. El primer día caminaron por el centro. Fueron al coliseo, se pasearon por las ruinas tomando fotos, leyendo inscripciones, convenciéndose de que el pasado existe porque otros así lo han decidido.

A Pablo le gustan las conspiraciones, los códigos da Vinci, los caballos de Troya, Robert Anton Wilson, los Alquimistas, los últimos Catones, vainas de esas, por eso él sabe que todos esos templos son un engaño y su antigüedad no es producto del paso del tiempo sino de un proceso alquímico que Los Hermanos Mayores practicaron en las rocas para convencernos de que forjamos nuestra historia y nuestra civilización, de que somos productos de nosotros mismos. Los Hermanos Mayores saben, y Pablo también, el daño que haría a la humanidad que la verdad saliera a la luz. Pablo conoce el paradero de los verdaderos pastorcitos de Fátima, Pablo sabe lo que contienen Los Testamentos originales, los que fueron escritos en caldeo y reformulados en griego despojándolos del mensaje original del mensajero. Pablo, todo hay que decirlo, siente que su nombre lo inviste de un caracter divino y una misión. Su madre, que fue quién le indicó el camino, le ha explicado varias veces que en su momento sabrá cuál es su parte del Plan.

Pablo no se acostumbra a la cambio de papa, el rostro del nuevo lo descompensa. Siente que el cambio físico de Juan Pablo a Benedicto, si se hiciera en morphing digital, no se diferenciaría mucho del de los vampiros de Buffy cuando adoptan su verdadera forma. Produciría el mismo impacto. No era que Pablo le hiciera mucho caso al polaco ni mucho menos, pero al menos a ese lo veía en televisión y la candidez impostada del viejo le despertaba algo de conmiseración. El maestro Otálora le contó alguna vez, en una visita a su casa para recibir el diezmo, que el papa Juan Pablo era una marioneta de los cardenales y que nunca estuvo al tanto del Proceso. El polaco fue una ficha bien elegida para despertar ternura y desviar sospechas. Ratzinger es distinto, Ratzinger es el puppet master oficiando. Pablo sabe lo que sigue, pero no sabe si será capaz.

El miercoles de ceniza se dirigen todos juntos a la basílica de Santa Sabina, donde ocurrirá la celebración. Antes de llegar toman un desayuno rápido en un pequeño café. Laura le pregunta a Pablo si está seguro, Pablo le dice que sí, que no tiene la menor duda. Los padres sonríen, los han criado bien. Continúan su camino, llegan a la capilla y esperan la procesión con sus pases de invitados en la mano.

Primero llega el olor a incienso, luego las voces y luego la tan esperada visión del papa presidiendo. Una multitud se aproxima y luego adentra en la capilla llenándola lentamente tras superar las innumerables medidas de seguridad. Pablo y Laura se sientan atrás, sus padres en una esquina, procurando no ser retratados por las cámaras.

La ceremonia se inicia y pasa volando. Todos allí son unos privilegiados y a Pablo le da pena que no lo sepan. Cuando la imposición de la ceniza de inicia, Pablo y Laura toman ordenadamente puesto en la fila destinada para tal fin. La fila avanza lento, a paso arrastrado, y la gente se persigna emocionada. Pablo no, tampoco Laura, ellos están encima de eso. Cuando Laura llega por fin frente al cura, hace una pequeña venia y expone su frente. Una cruz burda le es impresa por el pulgar gordo del pontífice, es como un quemón en su frente, aguanta las lágrimas. Sigue Pablo, otra reverencia, otra cruz hirviente impuesta. Cuando la mano se aleja, sin embargo, Pablo la toma con cuidado entre las suyas y, acercándola a sus labios, deposita en ella un beso tibio al que Ratzinger sonríe complaciente comprendiendo de inmediato el significado del acto. Ya es hora, dice Pablo para sus adentros. Ya es hora.

La ceremonia llega a su fin, la capilla se desocupa y el papa regresa a sus aposentos. Pablo, Laura y sus padres caminan por las calles que a sus ojos lucen ahora vacías. Laura arrastra una maleta de rueditas, Pablo lleva de la mano a su madre. Nadie dice nada. Caminan hasta Roma Termini y se acercan a la plataforma ocho. Pablo mira a su madre y a su padre y a su hermana y luego baja la cabeza, se contiene para no abrazarlos. Ellos hacen lo propio, le dan la mano, fingen una sonrisa que sale amarga y luego suben al tren con detino a Milano, allí se encontrarán con Otálora. Pablo espera hasta que el tren parta y luego camina de vuelta al hotel. Sabe, y detesta saberlo, que tomará cinco semanas descubrir si todo salió como esperaba. Cinco semanas en Roma comiendo McDonalds y pizza barata. Esta cuaresma será eterna.
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12.4.06

Tsotsi.


Reach uppity reach gotta reach
Power to the people & the beats
Some people accuse some people of crimes
Some people get away wit' losin' my rhyme
They don't like where I'm comin' from
So dey play dumb
Dumb diggetty dumbb diggetty dumb
But I'm tellin' you what they do
Play a fool
While the real thief cools in a pool
He who got the finger on the war button
Talkin' loud ain't sayin' nuttin
TV got 'em bigger than life
All he needs is a knife
Who's the criminal?

(Public Enemy, Hazy shade of a criminal)
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B.

Todo el mundo conoce la historia: B. desapareció una noche que iba hacia Las Palomas en su moto. Todo el mundo sabe que a la altura del puente de madera que cruzaba el cañito lo esperaban cuatro hombres de Las tangas en una camioneta roja. Todo el mundo sabe que los cuatro hombres habían sido contratados por la familia M., los mismos del problema de plata que a veces, dependiendo de a quien le pregunte, incluye una mujer, un baile de pueblo, una apuesta y mucho ron.

Los tiros que mataron a B. despertaron a su madre y aún hoy no la dejan conciliar el sueño. Los perros aullaron sin entender bien por qué. Puro instinto.

Lo mataron al instante, pero B. murió lentamente. Fueron meses y meses de incertidumbre intentando comprender. Luego otros más convenciéndose de que ya no regresaría, matando a golpes la esperanza de que una noche, al servir la comida, B. llegaría con hambre a pedir mote de queso y contarles a carcajadas qué había sido de él durante todo ese tiempo.

La moto fue encontrada, así como muchas fosas comunes donde pudo haber estado pero no estuvo. Sólo cuando sus dos perros fallecieron, decidimos transformar a B. de desaparecido en muerto.

Nota al margen: El cuerpo de B. nunca apareció. La todopoderosa ley de justicia y paz que convirtió a sus asesinos en víctimas no ha sido capaz de obligarlos, siquiera, a revelar su paradero, así como el de muchos otros que corrieron su misma suerte.
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11.4.06

No existir.

Luego, el sábado pasado, Brian Romero, de 11 años, dejó de existir también víctima de graves quemaduras sufridas en el ataque terrorista.
Tomado de acá

Dejar de existir —¿Será una traducción literal de Cease to exist?—, así le dicen ahora a morirse. A mi me suena a un intento de olvido forzado: Ya no existe, continuen su marcha. Cuando mi abuelo se murió, el reloj del segundo piso al que él semanalmente le daba cuerda se detuvo; lo mismo dicen del de Bolivar en la quinta de San Pedro Alejandrino. La muerte nos arranca del tiempo, nos libera de su carga, pero esta es sólo la primera fase. Luego sus estanterías del estudio temblaron y aunque los libros ya no están en el mismo lugar y esas estanterías ya no existen, el temblor de su partida continúa.

La muerte retumba y la existencia de aquellos que mueren persiste de una manera difusa entre esas vibraciones. No sólo es el recuerdo, es la potencia del impacto al desprender al fantasma de su cuerpo, la explosión. La muerte ondula alejándose de su nicho, se aloja en lineas telefónicas, las recorre, se adentra en oidos y surge manantiálica de las bocas. Se me aparece una noche mientras leo un libro sentado en el sofá, o una noticia, y es una llamada lejana y llorosa que inmediatamente desencadena otras, así como destapa recuerdos y cambia el valor de las cosas. El mundo cambia con cada muerte, se deforma, renace. La red social se agita en su tristeza redescubriéndose, explorando sus redundancias, reparándose, realimentándose.

La muerte no se detiene, el temblor es persistente. Morirse no puede ser dejar de existir, la existencia no puede terminar ahí.
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10.4.06

Plan Colombia and Beyond.

En la última entrada del excelente weblog Plan Colombia and Beyond, Adam Isacson habla de la manera cómo el terrorismo de las FARC contribuye a legitimizar y fortalecer el discurso Uribista. En la entrada anterior, por su parte, habla sobre el informe de la contraloría cuestionando las cifras de inversión social del gobierno. Este weblog es, definitivamente, uno de los más sensatos y objetivos que he encontrado a la hora de tratar el tema de la guerra en Colombia y la situación política del país. Isacson tiene una comprensión del estado actual del conflicto envidiable. Su perspectiva es ciertamente "de izquierda", como observa BBC Sebastián, pero eso no tiene por qué repercutir en la calidad de sus observaciones (ojalá que existieran blogs "de derecha" del mismo nivel). Lástima que el weblog sea en inglés (valdría la pena traducir algunos de esos textos) y que haya pocos colombianos entre aquellos que discuten en él. Los invito a que lo visiten y comenten.
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9.4.06

Sumas y Restas (País Traqueto).


Llegó Sumas y Restas a Barcelona. La vimos hoy. Despierta nostalgias, claro, y también reflexiones sobre el estado de Colombia. L. dice que Victor Gaviria es un amarillista y que se enfoca en mostrar la podredumbre, la violencia, la tragedia, que no es justo porque no muestra también lo otro, "lo bueno". Para ella, el cineasta tiene la misión -en cada película- de reflejar al país. Dificil. En mi opinión un cineasta no tiene la responsabilidad de representar globalmente nada, en parte porque es imposible y en parte porque no esa la función del cine. Tengo la sensación, de todos modos, de que el país que nos enseña Victor Gaviria en esta película es más cercano de lo que parece a aquel en el que vivimos. A L. le duele que yo diga eso porque para ella "ese es sólo un aspecto de algo mucho más complejo". Yo disiento: ese aspecto que representa Gaviria es el pilar fundamental sobre el cual está construida la sociedad colombiana. Colombia está regido por esas mafias. Los gobiernos vienen y van pero la mafia amorfa y anónima prevalece, se fortalece y consolida. Cambia de rostro o de estrategia, quizás, pero ahí sigue, controlando, asesinando, rigiendo, ensuciándolo todo para luego cobrar por limpiar, o por ocultar el mugre usando a la gente (a nosotros) como trapos.
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V for Vendetta (Lecturas).

Anarchism, in my view, is an expression of the idea that the burden of proof is always on those who argue that authority and domination are necessary. They have to demonstrate, with powerful argument, that that conclusion is correct. If they cannot, then the institutions they defend should be considered illegitimate. How one should react to illegitimate authority depends on circumstances and conditions: there are no formulas.
N. Chomsky, On anarchism
  • Remember, remember, the fifth of November.
  • Sensata comparación entre el comic y la película.
  • Artículo escrito por Alan Moore sobre la concepción del comic.
  • Un par (1, 2) de reseñas de cultistas no muy satisfechos con la adaptación (como es de esperarse). A ellos les respondo con este fragmento del texto de Ira Glass que sirve de prefacio a la edición de McSweeney's dedicada al comic:
    And sure, comics don't usually generate much money of fame. But precisely because they're not at the center of our culture —because they're not movies and TV— comic artists can pretty much do whatever they want. If Charles Schulz had been making movies, the baseball team would win in the final reel, the Great Pumpkin would finally arrive, and Charlie Brown would kick that football every time.
  • ¿Por qué Larry Wachowski se llama ahora Lana Wachowski?
  • V for Vendetta y su defensa al amor gay.
  • V for Vulpécula.
  • La película a los ojos de un cristiano: "Moral Rating: Offensive".
  • La película a los ojos de un objetivista: "So while "V" can quote the Jeffersonian admonition that "people ought not fear their governments, governments ought to fear their people," he can't seem to quite recall the portion of the Declaration of Independence that established why a people would ever need to create a government in the first place. V for Vendetta offers chum for practically anyone who would like to unleash a blood frenzy against government, including Muslims upset about Koran abuse, homosexuals tired of government oppression, people opposed to genetic engineering, surveillance cameras, taxation, or the war in Iraq--with "V" it doesn't really matter why. If you hate the state, "V" throws you a bone. Only intellectual revolutionaries, such as the American founders or Objectivists, are left out of V for Vendetta's premise."
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Cinismo (y más razones para el boicot).

La autodenominada Agencia de Noticias "Nueva Colombia" es, no importa como se presenten ellos, un medio de difusión de propaganda de las FARC. Siempre han andado por ahí, hace como cuatro años me dediqué por meses a escribirles correos electrónicos que jamás me respondieron. Les pedía que me explicaban cómo aplaudían la muerte de unos soldados. Con escritos repletos de profuso cinismo, se dedican a justificar y respaldar las acciones de los guerrilleros convirtiéndolos a los ojos de sus lectores europeos e ignorantes en bizarros heroes que enarbolan la bandera de la libertad y defienden al pueblo colombiano.

Hoy realizé mi paseo mensual por sus páginas y me encontré un artículo al respecto del libro de Jorge Enrique Botero que, fiel al cinismo que los caracteriza, pretende convencernos del triunfo del amor y la vida que constituye el nacimiento de un niño en medio de un cautiverio forzado y la importancia de difundir esa noticia a cualquier precio. Se supone que debemos regocijarnos con la buena nueva y olvidarnos de las condiciones en las que se encuentran Clara Rojas y su pequeño hijo, de la barbarie que ejemplifica su situación; eso, para estos pseudoperiodistas, es irrelevante. A continuación trascribo el texto completo (las negrillas son mias):
Los hechos son para contarlos, tal y como son, con el particular toque de imaginación de quien escribe. Es la tarea del periodista serio y su compromiso con la sociedad. Si a Jorge Enrique Botero le dijeron y confirmó que Clara Rojas había tenido un hijo con un guerrillero de las FARC, nada más humano, había que decirlo.

"Últimas noticias de la guerra", así se llama el libro del periodista Jorge Enrique Botero, en vísperas de salir al mercado. Seguramente la noticia del nacimiento del hijo de Clara no será la única. Deben haber más, de más grueso calibre que el pueblo colombiano querrá saber.

Pero el solo hecho del nacimiento de un niño en medio de la guerra llama poderosamente la atención. Mientras muchos mueren en el "paseo de la muerte" implorando en los hospitales quien lo atienda, otros como el niño Rojas nació y crece en un medio diferente, en esa otra Colombia que los poderosos pretenden ignorar. Que demuestra también que en medio de la guerra ronda activa, activísima, su antítesis: el amor. Que se manifiesta en la entrega de la vida por la felicidad de todo un pueblo, o por defender la Patria, o en el amor entre guerrilleros, o como en este caso, en el amor de Clara con un guerrillero de las FARC.

De ahí la protesta de Diego Palacio, ministro de Protección Social, "Es muy grave", dijo a los medios capitalinos. "Es condenable mucho más si hay niños de por medio", agregó sin ningún escrúpulo. Los personeros de la muerte, los que violan el sagrado derecho a la vida, le temen al amor y al producto del amor: el nacimiento de una nueva vida. Eso representa el hijo de Clara y el guerrillero. Que por este hecho ya comienza a ser estigmatizado por los enemigos de la vida.

Esperemos que salga el libro y felicidades a la madre, al niño y al padre. Y felicidades a los abuelos y abuelas. ¡Regocijémonos todos porque la vida termina triunfando sobre la parca! (Tomado de acá)

Como respuesta a esta nota (que a mí me despierta profunda rabia y desazón), les propongo que lean las columnas La perversión del Periodismo de Hector Abad-Faciolince y Símbolo de la Barbarie de Salud Hernandez-Mora y de paso los invito, de nuevo, a que se unan y participen activamente del boicot (como ya Turo, Kamilo, Jaime, Javier y Juan Camilo lo están haciendo).
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8.4.06

V for Vendetta.

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7.4.06

Dos cosas.

Una

Invito a los lectores residentes en Bogotá a unirse a la jornada de protesta en contra de los ruines atentados con bombas incendiarias ocurridos ayer contra buses alimentadores de transmilenio. Yo me uno a la jornada desde la distancia. Son estos los días cuando me siento más lejos. Es triste.

Dos

Una razón de fondo que desencadenó mi molestia y mi airada reacción contra el libro de Botero fue pensar que si yo fuera Rojas, no hubiese autorizado que mi historia fuera divulgada de esa manera. Los familiares de Botero ya han expresado abiértamente su descontento y han decidido no entablar una demanda contra el periodista argumentando que no quieren participar en la "feria de suposiciones de las que se vale el periodista, utilizando nombres propios". De nuevo me pregunto yo ¿Cuál era la necesidad de incluir nombres propios en una obra que se cataloga como de ficción? ¿Por qué el nombre de Rojas y el de Betancourt no se podían cambiar -y sus historias difuminar un poco- para proteger su identidad e intimidad?

Adicionalmente, El Tiempo nos cuenta que Asfamipaz, una organización que reúne a familiares de militares y policías en cautiverio a la que Botero había propuesto entregar las regalías de su libro, rechazó el ofrecimiento. La molestia de esa organización es una prueba mas de la irresponsabilidad de Botero y su falta de sensibilidad.

No compre el libro. No premie al periodista ni a la editorial, ellos no se merecen ese dinero. No actuando así.
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6.4.06

Ruidos de la calle.

Trabajo en mi apartamento. Junto a mi escritorio tengo una ventana. Afuera está la calle. Como los españoles tienen el horario de trabajo trastocado, por las mañanas la calle es un lugar apacible, silencioso. Es fácil olvidarse de la calle por las mañanas, o pensar que afuera hay otras calles, cualquiera de las calles que en su momento ha estado al frente. Cross Flatts, High Street, Green Street, Calle 46, Carrera 68A, Transversal 10A, Calle 4, Calle 6, Carrera 30. Falta la de Montería, esa no la recuerdo, sólo me acuerdo de Benilda y su camioneta amarilla recogiéndonos por la mañana y llevándonos al colegio. Pasando por el frente de la casa del Happy Lora cuando el Happy era todavía alguien y gritando «¡Happy, Happy!» con emoción ciega la mañana después de que ganó la pelea por el título mundial. La calle de Montería, la que no recuerdo, estaba a medio pavimentar. A unas cuantas cuadras de la casa había un club social y desde afuera se veía la piscina, pero nosotros nunca entramos.

A las diez la calle se empieza a llenar de sonidos. Uno se acostumbra a muchos de ellos, como se acostumbra y ya no oye el canto de los copetones al amanecer en Bogotá. Aquí no hay pájaros, o sí, no sé, no es tan claro. Tal vez hay pájaros en jaulas. Hay, de eso sí estoy seguro, una lorita gris que sacan a asolearse a un balcón vecino los domingos por la mañana. Los silbidos alegres de la lora nos despiertan y yo procuro siempre salir a nuestro balcón a saludarla y preguntarle cómo estuvo su semana de cautiverio. Como es una lora, es poco lo que capta, pero las sinfonías de silbidos que interpretamos intercaladamente durante algunos minutos bien suplen cualquier deseo conversacional que sintamos. Un domingo de estos, me he prometido, voy a rescatarla.

Entre semana no hay lora. La reemplazan los gritos de la gente, el ruido de los pocos carros que se aventuran por la callejuela y el ronroneo de las motos -todas iguales- de los representantes encorbatados de una agencia inmoviliaria. Están uniformados y su trabajo, la mayoría del tiempo, consiste en pararse frente a la oficina a conversar y limpiar sus relucientes motos. Son una logia, este barrio está lleno de ellas. Hay una esquina sobre la calle Hospital, justo antes de llegar a la rambla del Raval, llena de los que yo concluyo son una mezcla de chaperos, desocupados y vendedores de drogas. Acá al lado, en Joaquín Costa, hay unos grupúsculos de iranís, creo, que se dedican a complotar conversando en círculos cerrados frente a locutorios. En la plaza de los ángeles, frente al museo de arte contemporaneo, los esqueiters mandan.

Los sonidos regulares en mi calle incluyen los gritos del butanero, que grita «¡butano!» pero a mí me sonaba al comienzo a «¡mango!» (se imaginarán la dicha que sentí la primera vez que lo oí y la desilusión al asomarme a la ventana), pero también los de un señor viejito que recorre las calles vendiendo una alfombra -barata- que carga sobre su hombro, y el equipo de sonido con carro que estacionan a veces aquí al frente unos dealers que padecen con relativa fecuencia el sano acoso de la policía vecinal. Están también los nocturnos: el camión de la basura, lo oigo ahora mismo, que se detiene en la esquina y resopla mientras desocupa los contenedores entre sus fauces y los borrachos de los viernes y sábados que bajan y suben perdidos y pegando alaridos entre emocionados y desesperados. A veces le entran ganas a uno de comprarse una escopeta de balines y ajusticiarle las nalgas a un par de esos. Los viernes a las nueve, desde hace pocas semanas, hay una caserolada vecinal. No ha tenido mucha fuerza que digamos pero ahí va. Creo que nadie sabe muy bien para qué sirve.

Los sonidos más interesantes, sin embargo, los que no se vuelven ruido de fondo, son los que rompen los ciclos regulares y destruyen la monotonía. Está ese evento extraordinario reciente, pero no es ni mucho menos el único. Hace un mes largo hubo una gran pelotera justo frente a mi ventana entre una puta y su chulo. La mujer no quería irse con él, quería irse para Madrid, quería irse para Madrid ya, pero no podía, porque el chulo no la dejaba, y ella daba vueltas y vueltas desesperada llamando por el celular a la amiga en Madrid para preguntarle cómo diablos se iba si no tenía dinero. Lloraba y se reía. No supe cómo terminó esa historia. Las voces se fueron sin concluir el drama, como esas canciones malas de los ochenta que nunca se acaban, sino que se difuminan lentamente en un corito angelical musicalizado con organeta casio que se diluye en ecos.

Ayer por la noche, a eso de las nueve, los vecinos que le pegan al perrito decidieron destazarse mutuamente durante una visita. Platos salían disparados del balcón hacia la calle -platos, botellas, una silla- y luego una de las visitas -esto lo estoy adivinando- salió también al balcón a prevenir a los transeuntes nocturnos que tuvieran cuidado al pasar bajo ese balcon porque «en cualquier momento puede caer algo más». Luego empezó a llamar a la policía, luego se oyeron sirenas y llegó no sólo la policía -que siempre se la pasa por estos lares- sino una ambulancia. En esas estaban cuando salí a recoger a Mónica a la estación. Cuando regresamos, la ambulancia ya no estaba ahí.

Hoy a las tres, más o menos, escuché el berrear de un ternero humanoide en mi ventana. «¡Yarleeeeeeeeys!», se oia, «¡Yarleeeeeeeeys, te llevaste las llaveeeeeeees!» (bis). Era un grito desequilibrante, uno que envidiarían las actrices de terror pero que sólo podrían practicar en toda su potencia aquellas que hicieran cine snuff simulado, o pornografía sadomasoquista. En respuesta, los obreros que remodelan un piso justo al frente, procedieron a imitarla con algún éxito, convirtiendo en un completo infierno el ya deteriorado sonido urbano de esta zona de la ciudad.

Me asomé al balcón a ver qué ocurría. Del otro lado de la calle, unas puertas a mi izquierda, una señora gorda que parecía una bruja sacaba la cabeza por una ventana minúscula del entrepiso. Ella era la autora de los berridos, y los acompañaba de profuso moqueo y no pocas lágrimas. Gritaba porque estaba encerrada y no podía salir. Yarleys se había llevado las llaves. Los gritos continuaban y las réplicas de los obreros se hacían más y más duras. La secretaria de una oficina de arquitectos vecina salió a ver que ocurría. Le habló a la mujer e intentó calmarla. La mujer le dijo que por favor buscara a Yarleys, le rogó que lo hiciera. «¡Yarleeeeeeeeys!», gritó de nuevo. La secretaria fue hasta el bar de la esquina a buscar a Yarleys. Apenas desapareció dentro del bar los gritos se reanudaron y los lamentos llorosos eran ahora a todo pulmón. Afortunadamente fue por pocos segundos porque la secretaria regresó de inmediato con Yarleys. Vestía camisa escotada roja y una minifalda blanca, tenía el pelo rubio pero antes lo tuvo rojo. Estaba maquillada, caminaba con desprecio, con rabia, y cargaba con gracia una carterita que hacía juego con la falda. La voz hacía juego a la de su madre cuando de un alarido la mandó a callar gritándole con voz ronca, de española curtida, «¡vieja loca, deja de gritar que va a venir la policía!». Entró al edificio y cerró de un portazo. Gritos ahogados se escucharon adentro, adiviné insultos del repertorio básico. La vieja dejó de berrear y la ventana se tragó su cabeza. ¡Zuc!, se hizo el silencio. Parecía que fueran, de nuevo, las ocho de la mañana. Sólo faltaban los pájaros.
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Tanka (Meme).

Omegar me propone que escriba un tanka. Yo no tengo mayor vena lírica así que el resultado es más bien penoso. Le paso el meme a Sergio, Alejandro, Alejandro, Alejandro, Pilar, Mercedes y Fidel. Recuerden: "Un tanka consiste de cinco versos de cincosílabas-sietesílabas-cincosílabas-sietesílabas-sietesílabas y con características de haikú, es decir, que las imágenes estén conectas pero no necesariamente por una acción, sino por la misma imágen."

Rica moussaka
me espera en el horno
Queso fundido
con berenjena y carne
hicimos el domingo

(Espere pronto la receta.)
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5.4.06

Boicot (Aclaraciones).

A raiz de la propuesta de boicot al libro de Botero recibí un buen número de comentarios a favor y en contra de la propuesta. Tras leerlos, creo que es necesario expandirme más en las razones por las cuales considero que el libro merece ser boicoteado evitando su compra.

Lo primero que quiero dejar en claro es que el boicot no es contra el material que contiene el libro sino contra la forma como ese material ha sido utilizado por el periodista y la editorial. No estoy proponiendo una censura sino un rechazo a la estrategia de marketing que la editorial adelantó al lanzarlo y el manejo irresponsable que el señor Botero dio a la información privada que le había sido entregada.

El periodista

El libro se propone como una novela de ficción pero al mismo tiempo destapa (y explota) con terrible amarillismo el hecho, hasta hace una semana ignoto, de que la señora Clara Rojas hace dos años tuvo un hijo con un guerrillero de las FARC durante su cautiverio (que llegó ya a los cuatro años). El señor Botero afirma que este hecho "trasciende el ámbito de lo privado pues [?] interesa a los colombianos" como una manera de justificar que no recibió autorización alguna de la señora Rojas para divulgar esa información. En mi opinión esa no es una excusa admisible. Esa información pertenece a la señora Rojas y es ella la única persona en capacidad de decidir si la libera o no.

Revista Semana nos presenta un reportaje que narra el momento en que Botero, hace menos de dos semanas, le reveló a la mamá de Rojas la noticia que conocía hace más de un año. ¿Debemos creer que Botero le estaba pidiendo autorización a la señora para divulgar la chiva? En lo absoluto. Quince días antes del lanzamiento de un libro, la primera edición de este ya está guardada en cajas y preparándose para ser enviada a librerías. La opinión de la señora no importaba en lo más mínimo, así como la de Rojas. El libro ya estaba listo para salir.

Si la intención del señor Botero era retratar la guerra desde la ficción, la mención al hijo de Rojas usando nombres propios era completamente innecesaria (¿es que no conoce la técnica de "cambiar los nombres para proteger su intimidad"?). Si fuera un periodista y escritor responsable, habría exigido tener una autorización de Rojas antes de hablar de ella y su intimidad en esas páginas. Si sostuvo conversaciones con Raul Reyes y Tirofijo, obtener algo así no hubiera sido muy dificil. Si fuera un periodista y un escritor sensible a la situación de los secuestrados y sus familias, habría informado a la familia de Rojas apenas se enteró y les hubiera consultado qué opinaban al respecto de escribir algo sobre el tema.

En alguna entrevista Botero dice que el nacimiento del hijo de Rojas es una noticia feliz, una de esperanza. Yo no sé a ustedes, pero para mí esa declaración supura cinismo, especialmente cuando sirve como respuesta a las acusaciones de frivolidad con la que manejó la información. Da la sensación de que al señor Botero no se da cuenta de lo realmente terrible que debe ser la situación actual de la señora Rojas y su hijo, como si eso realmente no le importara, como si ellos no fueran personas sino símbolos (así como cuando en el final del libro, al parecer, Tirofijo dice que "ese niño es mitad nuestro y mitad de ellos").

En mi opinión, esas son suficientes razones para no comprar el libro, pero desafortunadamente hay más:

La editorial

Para ser justos, algo debe aclararse: El señor Botero ha declarado que las regalías que le corresponden por concepto de la venta serán donadas a un fondo de apoyo a víctimas de la violencia. Botero, por tanto, ganará económicamente poco a raiz de este libro, sin embargo, Random House-Mondadori, la editorial que lo distribuye, sí se hará su buen dinero por sus ventas.

La estrategia de marketing elegida fue ordeñar el morbo. Explotar a las víctimas de la guerra (en este caso la señora Rojas y su hijo) y acompañar el lanzamiento del libro con la chiva que Botero pensaba destapar. Lo que están vendiendo y con lo que están jugando los de la editorial es la miseria de unas personas que han sido vergonzosamente mantenidas en cautiverio durante los últimos cuatro años. Para la editorial (y para El Tiempo, y para Semana, y para Cambio, ...) esa miseria encapsulada en forma de libro se traduce en dinero. El Tiempo tímidamente critica a Botero en su editorial pero por otro lado publica en su portada en linea un enlace a las primeras páginas del libro, cedidas amablemente por la compañía). Comprar el libro es decirle a esos señores que es válido utilizar cualquier cosa para vender, que se pueden apoyar en lo que deseen. Que nosotros lo que queremos es realidad ensangrentada pret-a-porter para leer en la cama antes de dormir, no importa de donde haya salido, no importa cómo lo promocionen.

El boicot

La propuesta es no comprar la versión oficial del libro. Rebelarnos ante el mercantilismo pornográfico fácil y decirle a esa gente que nosotros no vamos a comprarles cosas que (1) contengan información manejada de manera irresponsable, pero especialmente que (2) sean publicitadas explotando la miseria de los protagonistas, trivializando su situación. No podemos continuar patrocinando el periodismo que pega el vidrio de la cámara a la cara del muerto para asegurarnos que ya no respira.

Como ya dije, no es una propuesta de censura, de hecho sería fabuloso si -como boicot- compraran las copias piratas que de seguro deben estar ofreciendo en cualquier esquina del centro de Bogotá, o fotocopiaran copias de bibliotecas. Tal vez incluso sea un libro interesante, pero si así es no habría razón de caer tan bajo por el simple objetivo de venderlo.

Así pues,

NO COMPRE EL LIBRO "ÚLTIMAS NOTICIAS DE LA GUERRA" DE JORGE ENRIQUE BOTERO.

NO PATROCINE LA COMERCIALIZACIÓN Y TRIVIALIZACIÓN DE LA MISERIA QUE ENGENDRA LA GUERRA.

NO PREMIE EL PERIODISMO IRRESPONSABLE.

PASE LA VOZ.


Lecturas recomendadas:
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¡Boicot!

Andrés comenta en la entrada anterior: "Al ver estas cosas (una noticia particularmente horrenda, que ilumina un conjunto enorme de situaciones igualmente espantosas, por un lado - y la respuesta amarillista, de sofisticada pornografía y en últimas mercantilista, de la sociedad) siento desazón muy fuerte. No son muchas las respuestas que uno puede dar, pero creo que la invitación (abierta) a boicotear el libro es una de ellas."

En principio un boicot desde los blogs en un país en el que el medio tiene tan poca difusión me parece un esfuerzo perdido, pero por otro lado la visibilidad de los blogs ha aumentado tanto recientemente que no se perdería nada con intentarlo. Invito pues, alentado por Andrés, a los lectores de esta entrada a promocionar (por medio de sus respectivos weblogs) un boicot abierto al libro Ultimas noticias de la guerra de este señor Botero. Siento que nuestra condena abierta es lo mínimo que se merece por su falta de profesionalismo, responsabilidad y sensibilidad ante lo que ocurre en el país. Corran la voz. Mejor dicho, le paso este meme a Álvaro, El editor, Mauricio, Olga, Pilar, Miguel Olaya, Julian, Sergio, Turo, Diego, Juan Camilo, Ovidio, los del Remolino, Alejandro(s), Leo, Nanda, Juan Pablo, Bloom, Himura, Padawan, los Gualdrón y demás editores de weblogs colombianos que tratan con frecuencia la situación política y social del país. Demostrémosle a los periodistas que estamos cansados de su frivolidad mercantilísta.

NO COMPRE EL LIBRO "ÚLTIMAS NOTICIAS DE LA GUERRA" DE JORGE ENRIQUE BOTERO.

NO PATROCINE LA COMERCIALIZACIÓN Y TRIVIALIZACIÓN DE LA MISERIA QUE ENGENDRA LA GUERRA.

NO PREMIE EL PERIODISMO IRRESPONSABLE.
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Condenas.

El enlace a la columna editorial en la portada de El Tiempo de hoy dice "La noticia sobre Clara Rojas debe generar una unánime voz de condena contra la infamia del secuestro", y tienen razón, aunque yo creo que la condena unánime no debería ser producto de la noticia sobre Clara Rojas y su hijo, sino del simple hecho de que están privando a la libertad a personas, cientos de ellas. Que sigan allá debe ser suficiente excusa para condenarlo hoy, mañana y pasado, ¿no? ¿O es que hace falta un niño nacido en cautiverio para que caigamos cuenta del horror que padecen los secuestrados? ¿No han sido suficientes todas las historias de aquellos que han muerto en el monte de un tiro o un paludismo? Increible que detrás de esos titulares haya un idiota al que le pagan por escribirlos. Megahal lo haría mejor.

El tratamiento que los medios le han dado a este asunto, empezando por el periodista amarillista que divulgó la información, también merece una unánime voz de condena. Todos se escandalizan y cuestionan que este señor publique un libro sobre el tema (antes de contarle a la familia de Rojas lo que sabía, antes de consultarles si estaban de acuerdo) pero a la vez participan del circo promocionando la noticia y divulgándola en portadas (dandole publicidad gratuita al librucho) con fotos en primer plano de la mamá de Rojas pidiendo que le entreguen a su nieto. Eso, mis queridos amigos, es una sofisticada forma de pornografía, no se dejen engañar.

Si este fuera un país conciente, ese libro debería ser boicoteado. Deberíamos rehusarnos abiertamente participar en ese juego que explota la miseria y la intimidad de la gente. Mostrarle a las editoriales que no estamos dispuestos patrocinar el trabajo irresponsable e insensible de los periodistas para ver si dejan de publicar toda esa basura que se nutre cínicamente de la guerra y que ellos habilmente transforman en dinero. Lo más probable, sin embargo, es que se después de esto se convierta en un nuevo reality best-seller. Qué vergüenza.
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Seom.


En el blog de Alejandro hay ahora mismo una discusión corriendo alrededor de una anécdota de uso de palmadas correctivas en prácticas de aikido por parte del famoso maestro Zucco (la entrada es en realidad sobre el miedo, por cierto). Me inquieta que recurra a esos métodos independiente del simbolismo asociado, porque uno pensaría que los golpes no pueden ser la única manera posible de transmitir un mensaje particular. En fin. A raiz de eso estuve recordando Primavera, Verano, Otoño, Invierno...y Primavera, esa película de Kim Ki-duk que a Colombia llegó fatalmente rebautizada como Las estaciones de la vida. La película, en la más obvia de sus múltiples interpretaciones posibles (he escuchado de algunos que han llegado incluso a convertirla en material de instrucción religiosa), presenta cinco pasajes del proceso de aprendizaje de un hombre que es entrenado por un monje mayor para sucederle. El maestro castiga severamente en varias ocasiones al discípulo y el joven parece aprender. Todo sucede en un lago rodeado de montañas y hay un pequeño bote de remos en el que se llega a la casa-templo flotante donde vive el viejo.

Como el Plan sabe cómo hace sus cosas, por azar elegí una película de Kim Ki-duk para esta noche sin darme cuenta. Se llama Seom (La isla) y por la carátula yo me imaginaba que iba a ser una película coreana de ciencia ficción pariente cercana de Matrix. Nunca se me pasó por la cabeza mirar quién era el director ni indagar mayor cosa sobre ella; la experiencia me ha enseñado que la etiqueta coreana garantiza que la película será memorable aunque no necesariamente buena, por eso la elegí. La isla se desarrolla en un lago repleto de casitas flotantes; fue ahí donde empecé a sospechar que habría pocas artes marciales. Es una especie de camping para pescadores administrado por una mujer ensimismada que conduce a los visitantes a la casita de su elección con ayuda de una canoa con un motor fuera de borda y que oficia además como puta, vigilante y proveedora de carnadas y café. Varios personajes llegan al lugar y todos reciben el trato particular de la excéntrica anfitriona. Entre ellos llega un hombre con intención de suicidarse y la mujer se las arregla para impedir que lleve a cabo su plan. A partir de ahí se gestará entre los dos una relación de complicidades, dependencias, amores, anzuelos y odios que se convertirá en la columna vertebral de la historia.

Pareciera que Las estaciones es un clon decantado, minimalizado y enriquecido de ésta que es mucho más cruda. Comparten incluso algunas tomas, pero los paralelismos no se quedan en el paisaje. También, como en la otra película, el proceso de reconocimiento mutuo de los personajes se vale de la violencia y el castigo como medio de expresión. La violencia les sirve para imponerse pero también para mostrarse vulnerables. La mujer no musita una sola palabra en toda la película. La comunicación entre los dos protagonistas termina basándose casi completamente en ese intercambio sadomasoquista. La comprensión parece llegar, en la forma de una especie de complicidad extraña, sólo en el momento en que se ha descubierto y explorado hasta el límite cuánto daño pueden hacerse el uno al otro, como si todo lo que pasó fuera un símbolo de lo que no debía ocurrir.

Lucía, la amiga aikidoka de Alejandro, me explicaba que el significado del golpe que el sensei propina al discípulo sólo puede ser juzgado (positiva o negativamente) desde el interior de la relación que sostienen ambos. Suena razonable. Las relaciones entre las personas pueden ser vistas como una negociación continua (y casi siempre implícita) de admisiones y restricciones. Hay tantos acuerdos como parejas de personas posibles. Es lindo cómo las palabras, que parecen tan rígidas, terminan llenas de plasticidad semántica a raiz de estos acuerdos. Lo mismo pasa con los gestos. Lo que ocurre en Seom, tal vez, es una puesta en escena de una de esas negociaciones, una cualquiera, en la cual los juicios sobre lo que es aceptado o no son alcanzados en la práctica: explícitamente comprobando si duele o no y cuánto duele. El resultado, como se imaginarán, es perturbador. No hemos decidido todavía si nos gustó o no.

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4.4.06

Fotos Perdidas (Bibliografía).

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3.4.06

Perdida en Barcelona.

Íbamos el sábado en el metro cuando noté una pequeña fotografía en la ventana justo al frente mio. La reconstrucción del incidente que condujo primero a su pérdida y luego al descubrimiento por parte nuestra es fácil de adivinar: alguien, acaso la hija de la niña que protagoniza en solitario la foto, la deja caer de la billetera mientras busca un documento, una tarjeta, un tiquete de tren. O podría ser el papá de la protagonista: El señor abre su billetera para mostrarle la fotografía de su hija y de su esposa a un par de personas que ha elegido ese día para conversar y paliar su soledad mientras pasea en el tren. Cuando cierra la billetera, una miserable ráfaga de viento impulsa la pequeña foto fuera de su refugio hasta dejarla abandonada en el piso.

Sea quien sea, la protagonista de la foto está muerta, estoy seguro. Tal vez de vieja, tal vez de alguna enfermedad, tal vez por culpa de una bala perdida, tal vez porque su marido se enteró por intermedio de vecinos de que un hombre la visitaba en su casa por las tardes, mientras él no estaba. El hombre misterioso era un representante de círculo de lectores que había sido compañero de ella del colegio y la había encontrado accidentalmente hace unos meses al tocar su puerta para ofrecerle una nueva enciclopedia actualizada. La visitaba con frecuencia porque se acababa de divorciar de su esposa y esta mujer lo escuchaba y lo entendía, hasta se estaba enamorando de ella. Tal vez si el marido no la hubiera matado tan pronto, algo habría ocurrido entre esos dos.

La foto se cae y la pisan hasta que llegando a la última estación, con el vagón casi desocupado, un señor de unos cuarenta años la ve en el piso. Este señor ve la foto y la toma del suelo. La limpia un poco con su camiseta y la mira. Hay una niña, creo que ya les dije, con un vestidito blanco y un adorno del mismo color en el pelo, que le cae de lado y lado hasta casi los hombros con la opulencia de un par de orejas de cocker. La niña mira distraida hacia arriba, de mayor tendría grandes y peludas cejas, o tal vez una sola. Parece que hiciera parte de un coro religioso y en ese momento interpretara alguna canción que no le interesaba mucho.

El señor se enternece y se imagina, inspirado por Amelie o alguna novela de Paul Auster, que este encuentro no fue casual. Se imagina que él conoce a esa mujer, se pregunta quién podrá ser, pero luego piensa que los rostros no cambian tanto y que él tiene buena memoria para eso. Seguro que la reconocería. Imagina entonces vínculos más oscuros, conexiones más allá de lo obvio, pero finalmente concluye, en parte debido a la inminencia de la bajada, que su misión en realidad es poner la foto a salvo y permitir que el destino la devuelva a las manos de sus dueños, quienes de seguro la encontrarán si él la deja ahí, visible, contra la ventana, clamando por ayuda, sostenida del caucho negro. Como dije, esa conclusión fue acelerada. Si hubiera tenido más tiempo tal vez habría leído lo que decía atrás y esas palabras escritas a lápiz le habrían dicho algo.

Cuando vi la foto, me levanté de mi silla y fuí hasta la ventana. La miré y la tomé, se la mostré a Mónica y la guardé en la billetera, ahora está aquí en mi escritorio, junto a la pila de artículos. Cuando la encontré estaba feliz. Es como encontrar un tesoro y salvar a una princesa al mismo tiempo. Luego uno se da cuenta, claro, de que adquiere una responsabilidad con esa foto y empieza a dudar de que al removerla del sitio donde la encontró la haya salvado. ¡Al contrario! Al hacerlo destruí cualquier posibilidad real que la foto tuviera de retornar al bolsillo correcto y volver a significar algo.

En la versión literaria, romántica e idealista de esta entrada, el narrador, sintiéndose culpable de la suerte de la foto, planea una pequeña novela de ciento veinticinco páginas con la que pretende recrear la persona retratada y dotar a la imagen de la vida que perdió. El esfuerzo, sin embargo, no rinde frutos y la novela se convierte en otro texto huérfano. En la versión cliffhanger, bota la foto por la ventana y la cámara deja su apartamento, continuando su reportaje fantasmagórico sobre el recorrido de la foto perdida. Una nueva (y aun más trágica) versión del soldadito de plomo. Fade a negro. En la versión real sugiero todas las anteriores, miro la foto de nuevo y pienso cómo haré para evitar que se rompa y la cabeza se separe de ese cuerpecito para siempre. Con cinta pegante no se puede. El químico del pegante corroe el papel y lo destruye al cabo de un rato. Cuando llegue Mónica, le pregunto.

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Nils Runeberg tenía razón, parece.

Siempre me ha gustado Tres versiones de Judas. Me gustan los juegos de posibilidades que presenta, la manera como lo hace y la temática religiosa. Por eso me alegra que la realidad corrobore la ficción, siempre plausible, de Borges.

Que sea ésta una razón para releer ese buen cuento.
Prosigue Runeberg: El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesus. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator (el peor delito que la infamia soporta) y ser huésped del fuego que no se apaga. El orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra corresponden a las formas del cielo; las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones; Judas refleja de algún modo a Jesús. De ahí los treinta dineros y el beso; de ahí la muerte voluntaria, para merecer aun más la Reprobación. Así dilucidó Nils Runeberg el enigma de Judas.
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Otro voto para Mockus.

Acá.
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2.4.06

Seva.

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