1.8.06

House of Leaves (4).

"I have no sense of anything other than myself," he mumbles.


Durante una evaluación, el doctor Téllez me mostró un cuadro negro, como el que está aquí abajo, y me pidió que le contara qué había adentro, que reconstruyera la oscuridad. Yo le mentí, le dije que había una cueva llena de monstruos, pero él insistió, «No, no, hombre, dígame qué ve», dijo, y luego de una pausa me preguntó que si todavía lo veía. Yo le respondí, ¿qué más hacía?, que sí, que ahí estaba, que todavía andaba ahí, escondido tras el borde, esperándonos. «Lo veo respirar.»

No me preguntó qué nos esperaba, no se atreve. No dijo nada más. Terminó de llenar el formulario y luego me dio las cartas de Mónica, eran tres. Mónica y sus sobres decorados. ¿Cuánto tiempo llevaba en ese lugar?

La siguiente vez que nos vimos, el doctor Téllez me mostró la foto de la niña y el buitre. «¿Qué ve?», me volvió a preguntar.

***
En el futuro, los lectores de periódicos y revistas probablemente verán las fotografías de las noticias más como ilustraciones que como reportajes, dado que sabrán bien que no hay manera de distinguir una imagen genuina de una que ha sido manipulada. Incluso si los fotografos y editores resisten la tentación de la manipulación digital, cosa que probablemente harán, la credibilidad de las imágenes reproducidas disminuirá debido a un ambiente de expectativas reducidas. En resumen, las fotografías no lucirán tan reales como alguna vez lucieron.0
***

Reconstruir el espacio por medio de una imagen captada (capturada, congelada, atrapada, salvada) por una cámara. Invertir la proyección. Scene reconstruction: ¿Cuántos metros separan al buitre de la niña? ¿Cuánto mide la niña? ¿Cuánto pesa? ¿Cuántos años tiene? ¿Se arrastra o yace? ¿Cómo se llama la niña1/2? ¿Llora? ¿Cuántos segundos le quedan? ¿Qué tan cerca estamos? ¿Qué tan lejos? ¿Qué vemos? ¿Es real? ¿Lo fue? ¿Qué hacer?

Reconstruir la oscuridad. Llenarla de volumen. ¿Qué hay en el cuadro negro? ¿Qué hay en la ceguera del viejo Zampanò? ¿Cuántos viven en su penumbra? Scene Reconstruction: el borgiano Zampanò llena su nada de letras y las deforma intentando convertirlas en un ensayo, una metáfora de lo que no ve. Muere en el intento. Fracasa. Zampanò sueña un documental, The Navidson Record, sobre un hombre obsesionado con capturar la o(b)scuridad y una casa repleta de ella, una casa que resguarda el camino hacia un laberinto negro y sin fondo, Ash Tree Lane.

The Navidson Record es más grande que Zampanò. Su ensayo se desborda sobre el mundo invisible y se convierte en un símbolo total de eso que no ve, que no puede vivir. Zampanò vislumbra una inmensa scene reconstruction comunal que llena al Navidson Record de sentidos, de caminos, de interpretaciones. Intentando ocupar el vacío negro, T   h   e       N   a   v   i   d   s   o   n       R   e   c   o   r   d       s      e              e      x      p      a      n      d     e      .

***

Will Navidson es famoso. Tal vez lo recuerden por esa foto, seguro que la han visto, de una niña sudanesa moribunda que es acechada por un buitre. Todo el mundo ha visto esa foto. Todo el mundo tiene una opinión sobre ella. Todo el mundo juzga. Todo el mundo sabe qué ocurrió, cómo llegó él ahí, qué estaba haciendo, qué no hizo, qué no pudo hacer, qué no fue capaz de ser. Will Navidson también ha visto el corazón de las tinieblas.

(¿No se llamaba Kevin Carter?)

Will Navidson se instala junto a su compañera Karen y sus hijos Daisy y Chad en Ash Tree Lane intentando escapar de su trabajo, de sus visiones congeladas de niños corriendo entre las balas, pero no puede dejar sus cámaras, no puede dejar de capturar el mundo, así que llena la casa de incontables cámaras de video y se prepara para narrar su primer año de vida sencilla y feliz. El único problema es que un día, al llegar de un paseo, descubren que hay una nueva puerta en la casa. Una puerta que conduce a un corredor frio. Navidson se adentra.

Así se inicia The Navidson Record.

***
Not the photo—that photo, that thing—but who she was before one-sixtieth of a second sliced her out of thin air and won me the pulitzer though that didnt keep the vultures away i did that by swinging my tripodaround though that didnt keep her from dying five years old daisy's age except she was pciking at a bone you should have seen her not the but her a little girl squatting in a field of rock dangling a bone between her fingers i miss miss miss but i didn't miss i got her along with the vulture in the background when the real vulture was the guy with the camera preying on her for his fuck pulitzer prize it doesnt matter if she was already ten minutes from dying i took threem minutes to snap a photo should have taken 10 minutes taking her somewhere so she wouldnt go away like that no family, no mother no day, no people just a vulture and a fucking photojournalist i wish i were dead right now i wish i were dead that poor little baby this god god awful...
Carta de Will a Karen, 31 de Marzo de 19911

Ken Oosterbroek, el mejor amigo de Kevin Carter.
(Ciskei, Febrero de 1994)


Ken Oosterbroek -atrás-, moribundo, es arrastrado mientras su buen amigo Joao Silva intenta congelarlo vivo.
(Thokoza, 18 de abril de 1994)

El 12 de abril, Kevin Carter recibe el premio Pulitzer por su fotografía del buitre.

Carter se suicida2 el 27 de julio de ese mismo año.
(Ambas fotografías son tomadas de aquí.)

Era Emilio López Lobo, el fotógrafo madrileño de la agencia Magnum, uno de los mitos vivientes del gremio. No sé si Jean-Pierre había oído hablar de él (Jean-Pierre Boisson, del Paris-Match, dijo Jean-Pierre sin inmutarse, por lo que es presumible que no lo conociera o que en las circunstancias en las que nos hallábamos le importara un rábano conocer tan eminente figura), yo sí, yo soy fotógrafo y para nosotros López Lobo era como Don DeLillo para los escritores, un fotografo magnífico, un cazador de instantáneas de primera página, un aventurero, un tipo que había ganado en Europa todos los premios posibles y que había fotografiado todas las formas de la estupidez y de la desidia humanas. Cuando me tocó a mí estrechar su mano, dije: Jacobo Urenda, de la agencia La Luna, y López Lobo sonrió. Era muy flaco, debía de andar por los cuarenta y tantos, como todos nosotros, y parecía bebido o agotado o a punto de volverse loco, o las tres cosas a la vez.
R. Bolaño, Los detectives salvajes
***

Zampanò es incansable, pero su tarea, ya lo dije, lo supera. Su ensayo a retazos, una gigantesca broma metaliteraria hiperestructurada, laberíntica, excesiva, erudita y confusa (¿cuántos adjetivos le caben?), yace junto a su cuerpo (junto a sus poemas, junto a sus notas, junto a su obra de vida, junto a los enigmáticos restos de su paso por el mundo) cuando los paramédicos vienen, porque Lude, su vecino, un peluquero gigoló, les avisa que el viejo hace dos días que no sale. Antes de morir, el viejo de deshace de todos sus gatos.

Lude también le avisa a Johnny, su mejor amigo. (Johnny Truant: Asistente de un taller de tatuajes en West Hollywood, huérfano de padre y madre, viajero de mochila, catador de psicoactivos e incorregible mitómano.) Lude le dice a Johnny que tienen que entrar a ese lugar antes de que se lleven las propiedades del viejo. Johnny lo acompaña. Johnny entra. Johnny encuentra la casa de hojas. Johnny, pobre desgraciado, intentará completar la tarea de Zampanò y el resultado de ese nuevo intento, la compilación maximal de la labor truncada de Zampanò y su edición comentada, modificada, subtitulada, ampliada y regurgitada, aunque no digerida, por Johnny Truant5/2, será lo que, luego de una juiciosa (y extensa) labor de edición, Mark Z. Danielewski resolverá colgar en internet para que sus amigos lo lean bajo el título de House of Leaves. Setecientas nueve páginas de abrumador desconcierto.

***

«¿Qué ve?», me repite Téllez.

«No veo nada», le respondo, pero ahí está, estoy seguro, escondido tras el marco, esperándome. Lo escucho respirar3.

Postdatas:
  1. Para una reseña más digna y más seria, pero en inglés, les recomiendo la de Allen B. Ruch para el todopoderoso The Modern Word. También vale la pena leer esta entrevista al autor para Flak Magazine.
  2. Lamentablemente, nadie se ha atrevido todavía a traducir House of Leaves al español. ¿Quién se anima?

  3. Curiosamente, House of Leaves parece tener bastantes (o incluso demasiadas) cosas en común con House on the borderland, novela que Portnoy recién reseñó esta semana. Deben ser cosas del Plan, como diría él. (Texto completo de esa novela, acá.)
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0 Andy Grundberg, "No lo dude: La camara puede mentir", New York Times, agosto 12 de 1990, Sección 2, 1, 29. Esta cita reitera de varias maneras lo que Marchall McLuhan anticipó cuando escribió: "Decir que 'la cámara no puede mentir' es meramente subrayar los múltiples engaños que hoy se cometen a su nombre". (Nota escrita por Zampanò)
1/2 Delial (¿DeNial?).
1 "No la foto —esa foto, esa cosa— sino quien ella era un sesentavo de segundo antes de que cortara el aire y me ganara el pulitzer aunque eso no haya alejado al buitre yo lo hice agitando mitripode pero eso no impidió que ella muriera cinco años la edad de daisy excepto que ella estaba mordquiseando un hueso la debiste haber visto no la una niñita arrastrándose en un terreno pedragoso sosteniendo un hueso entre sus dedos extraño extraño extraño pero yo no extraño la llevo conmigo junto al buitre al fondo pero el verdadero buitre era el tipo con la cámara acechándola por su puto premio pulitzer no importa si le faltaban diez minutos para morir yo me demoré tresm minutos en tomar la foto me hubiera tomado diez minutos llevarla algún lugar para que no se fuera así sin familia, sin madre sin día, sin gente sólo un buitre y un fotógrafo de mierda ojalá estuviera muerto ahora mismo ojalá estuviera muerto pobre bebecita espantoso espantoso dios..."
2 Más información en el Suicidiario de Bogato.
5/2 La apropiación es a tal nivel que Johnny se transforma en un personaje del libro, en un coautor, en el contertulio perfecto del estricto Zampanò, el ser que, a diferencia del ciego, ha visto demasiado. Así, un largo segundo apéndice recolecta algunos de sus poemas, diagramas, cartas de su madre enferma y el obituario de su padre. Johnny, tras editar el libro, desaparece sin dejar rastro.
3 La niebla cae, les dije, pero a veces puedo ver tras ella, y lo que veo son cuarenta niños subiéndose a la carrera en un bus verde, cuarenta niños que las profesoras, en su crísis neurótica, no cuentan. Cuarenta niños que deberían ser cuarenta y uno. Cuarenta niños y tres profesoras que me dejan solo junto a la casa del oso. Cuarenta niños que nunca vuelvo a ver. Cuarenta vidas que pierdo de vista. Adiós, vidas, adiós. Hola, señor oso.
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House of Leaves (3).


Mire bien. ¿Lo ve?                                                                                                          Sí, ahí está.
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Delial.


"The pain of life overrides the joy to the point that joy does not exist." -- Kevin Carter
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Bolañismo 2667.

Parece que en enero próximo Anagrama publicará dos obras póstumas de Roberto Bolaño: El secreto del mal, una colección de cuentos salvados de sus archivos, y La universidad desconocida, una recopilación de viejos poemas en prosa ochenteros. Creo que me interesa más el primero que el segundo. Ya veremos qué tal están.

(¿Cuánto más Bolaño póstumo exprimirán?)
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31.7.06

Proyección.


La representación no reemplaza. Sólo ofrece distancia y en raros casos perspectiva.
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House of Leaves (2).

Yo también tengo mis historias de terror. Tengo una en la que voy en un paseo del colegio. Tengo seis años. Pasamos por el Castillo de Marroquín pero no nos dejan entrar ni al baño, así que seguimos nuestro camino hasta llegar a un potrero en una colina rodeada por un bosque con una pequeña casa desocupada en la justa mitad. Los buses nos esperan en la carretera y nosotros corremos y jugamos, o nos comemos lo que quiera que nos hayan empacado en las loncheras (una mandarina, un chocoramo, un banano, unos gudis, un huevo duro, un sanduche, unas papas fritas, una gaseosa en botella friopack (¿qué pasó con esas?)) y algunos, los valientes, se aventuran hasta la casa y se asoman por las ventanas para ver qué hay adentro. Varios van y vuelven con noticias, algunos dicen que vieron algo, otros sólo tienen miedo.

El miedo es una cosa extraña. El miedo, virulento, convierte ese algo que algunos vieron en una amenaza que todos sentimos. Al cabo de un rato, en la base de la colina, ese miedo ha tomado cualquier forma concebible hasta convertirse en un oso. Así es: en la casa blanca, la casita minúscula y abandonada, hay un oso gris encerrado, un oso muerto de hambre que quiere salir y comernos a todos. Cuando a mí me lo cuentan me suena completamente razonable, casi obvio, cómo no se me había ocurrido antes, alcanzo a pensar, pero para ese momento yo también voy encabezando una segunda avanzada hacia la casa para ver al oso, para burlarnos del oso, para morirnos del miedo sintiendo la amenaza tras el muro y pensar en qué haríamos si el oso escapara. No hay modo, pero y si ocurriera, ¿qué haríamos? Yo me asomo por uno de los vidrios ahumados y no veo nada, pero alguien pega un gritito junto a mí y me dice que lo vio, que está debajo de ese escritorio, que es inmenso, que el cuerpo de un hombre yace en el piso de la pequeña habitación. Mire bien, me dice, y sí, yo también lo veo.

Cae la niebla.
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30.7.06

One Two Three

On Sunday, August 13th, 1961, the eyes of America were on the nation's capital, where Roger Maris was hitting home runs 44 and 45 against the Senators. On that same day, without any warning, the East German Communists sealed off the border between East and West Berlin. I only mention this to show the kind of people we're dealing with - REAL SHIFTY
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28.7.06

Anuncio de interés general.

Gracias a la gestión de Eduardo Miranda con los ejecutivos de Air France, que no me querían dejar volar con mi revolver bendecido por el Santo Padre, este próximo sábado a las 10am me haré presente en la gramilla del estadio Arnoldo Iguarán de la ciudad de Bogotá, para realizar el saque de honor del partido que decidirá la Supercopa COFOL 2005-2006.

Invito a los lectores a acompañarnos en el magno evento del fútbol bloguístico nacional.

(Se siente bien estar en Bogotá.)
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Contradicción.

Yo me digo fanático del gore y la serie B, pero no soporto las imágenes de muertos en las noticias y reportajes. Me aturden.
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El tiempo perdido (2).

Tengo la impresión de que el nuevo sistema de comentarios de EL TIEMPO, que requiere que el usuario se registre y se identifique, ha saneado bastante el tono de las discusiones que se llevan a cabo en ese espacio. Menos insultos y menos locos furiosos. Un punto para el nuevo diseño.
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27.7.06

Escándalo.


Cortesía de Diego Sandoval
(Tomado de esta entrada escrita por Icarus al respecto de este asunto.)
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La pingarria.

Nano le dice así a la modorra que es producto del calor. La que sólo lo deja echarse en una hamaca y leer entre siestas. Yo no tengo hamaca.

Leo House of Leaves, John Cheever's Collected Stories y Ghost in the Shell 2: Man-Machine Interface.

Sueño cuentos con organgutanes, extensiones separables, sorprendentes aplicaciones de compacidad y reorganizaciones del capítulo tres. Sueño que armo un rompecabezas.
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5.

Hace cinco años me fui de Colombia.
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25.7.06

House of Leaves (1).

Entonces, no importa dónde se encuentre, en un restaurante atestado o en alguna calle desolada o incluso en la comodidad de su propia casa, usted verá cómo desmonta todas y cada una de las certezas con las que ha vivido. Se hará a un lado al tiempo que una complejidad inmensa se entromete, destruyendo, pedazo a pedazo, todas sus negaciones cuidadosamente concebidas, sean deliberadas o inconcientes. Y entonces, para bien o para mal usted se convertirá, incapaz de resistir, aunque seguramente intentará resistirse, luchando con todo lo que tenga contra aquello que más lo aterra, en lo que es, lo que será, lo que siempre ha estado ahí, la criatura que realmente es, la criatura que todos somos, enterrada en la innombrable oscuridad de un nombre.

Y entonces las pesadillas comenzarán.
M.Z. Danielewski, House of Leaves
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Orxatas (Horchatas).

Sería un buen cuento de terror: la pareja va al mercado y compra dos botellas de orxata que proceden a guardar en la nevera junto al resto de perecederos. Con este calor (de mierda, en la versión no censurada), nos recuerda ella, no hay papa que aguante. O tal vez dice patata, no hay manera de saberlo; ya ocurrió. Lo de los perecederos también es otro cuento de terror, o, si ustedes quieren, un cuento de terror dentro de otro cuento de terror. Ese va más o menos así: un día, por la mañana, abrimos la alacena para hacer una tortilla de patatas con cebolla y tanto las patatas como las cebollas han sido reducidas por un hongo extraterrestre a un puré burbujeante que, justo en ese momento, empieza a mostrar señales de conciencia. Y así sigue. Ya se imaginarán cómo termina.

Orxatas, les decía. Compramos dos botellas de un litro de orxata las cuales condenamos al rincón final de la nevera para asegurar que estén bien frías cuando nos entre el antojo. Las guardamos y la pareja de orxatas putea porque quedaron debajo de una bolsa de mangos y un melón, pero gran cosa no pueden hacer porque las botellas de orxata, la última vez que revisé, no tienen manos.

Allá las dejamos. Quiero que quede claro que ese fue su último lugar y de allí no pudieron salir sin nuestro consentimiento. Para asegurar esto he invitado a un par de miembros del honorable público, María del Pilar y Giovanny, para que hagan un reconocimiento de la nevera y se aseguren de que (1) la pareja de botellas de orxata todavía estaba ahí y (2) la nevera no tiene puertas falsas. La pareja del público realiza su labor con supremo cuidado y emite el juicio esperado: Aquí no hay truco, no señores, este es un cuento de terror limpio, de la vida real. A esta casa nadie entra sin mi permiso (y pocos salen, pero ese es otro cuento de terror a contar en otra ocasión).

Dejamos entonces que el tiempo siga su curso. Caminamos sobre la semana con ingenuidad, como recorremos el tiempo la mayoría del tiempo; vemos Lost por las noches; leemos; a veces salimos a caminar o nos hacemos la promesa de que lo haremos para luego caer profundos en siestas eternas forzadas por el bendito calor (de mierda). El tiempo pasa. Nos saluda. Llega el día, el viernes, cuando por ahí a las nueve de la noche, en el intermedio del capítulo diecinueve de la segunda temporada, ella resuelve que quiere orxata y yo secundo el plan. Vamos hasta la cocina y ella saca un par de vasos mientras yo busco las dos botellas dentro de la nevera. Las busco y las busco. ¿Las ven? Yo tampoco. Las botellas han desaparecido. ¿Dónde han ido? No sé. No sabemos. Así comienza un cuento de terror.
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Vivos (entre nosotros).

Había un tipo que, durante un año y algo, haciendose pasar como profesor de diversos departamentos de la universidad, utilizaba salones y equipos para ofrecer cursos preuniversitarios para estudiantes de colegio. A nadie lo sorprende ya esa historia. Pasa todo el tiempo.

Por un rato, su sede fue el edificio de matemáticas, física y estadística. Se hacía pasar por profesor de física. Tenía un laboratorio, decía, «en el sótano del 405». Estudiaba «metales no-metálicos»: físicas del estado sólido y de altas energías combinadas en un nudo verbal inexpugnable que le permitiera zanjar fácilmente cualquier conversación al respecto.

Me acuerdo del tipo, impasible, exigiéndole a Andrés que dejara el salón donde teníamos nuestro seminario de grandes cardinales porque «tengo clase a esta hora.» Salimos del salón, fuimos a otro, pero nos quedamos con la duda y luego regresamos a ver si ese curso estaba en el horario y encontramos, escrito a mano, que ese salón estaba reservado para un curso de medicina cuántica a esa hora. No dijimos nada, pero nos quedó la duda. Ni más faltaba.

Por un amigo nos enteramos de que el tipo era activo miembro del equipo de sóftbol de la universidad, donde oficiaba como asistente hasta que el entrenador se murió de una sobredosis de trago y él asumió el mando por al menos seis meses. Los del equipo de sóftbol estaban convencidos de que él era un profesor de la facultad de medicina. Aparentemente, las secretarias de medicina pensaban exactamente lo mismo.

El tipo desapareció como llegó, pero dejó un recuerdo imborrable en muchos de nosotros. Un amigo lo recuerda hablando con seriedad, en la cafetería, del reactor por fusión fría que tenía en su laboratorio y de todo su trabajo desentrañando los misterios del agua, líquido que lo obsesionaba, y cómo, algún día, gracias a sus investigaciones, Colombia se convertiría en una potencia energética mundial.

Tras su desaparición, o paralelo a ella, sendos afiches de Se busca aparecieron por toda la universidad. En la foto del afiche aparecía con su uniforme del equipo de sóftbol. Llevaba un bate en la mano.
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24.7.06

Terrorist (2).

Terrorist está construida sobre conversaciones, reflexiones y situaciones más bien pasivas. Los estereotipos se encuentran y reaccionan unos con otros, los pesos van y vienen, todo es más bien íntimo, todo es profundamente secreto. La historia es contada en los intermedios. La acción no ocurre.
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Terrorist (1).

Terrorist es una novela sobre estereotipos, sobre estereotipos y situaciones estereotípicas. Los personajes son justamente eso que parecen ser y las sorpresas no lo son, porque todo es predecible cuando el mundo se simplifica hasta que cada hombre es un prejuicio y cada acción un acto reflejo producto de una condición ineludible. El mundo, en la novela, es una sencilla maquinita de cuerda.
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23.7.06

Querido diario,

Ayer compramos un ventilador de alto desempeño para poder sobrevivir a las temperaturas indecentes que asaltan la ciudad este verano. En cuanto lo prendimos, todos los afiches de la sala salieron volando por la ventana. Nosferatu quedó irreconocible.
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On the fritz.

"Herm, honey, I haven't heard anybody say 'on the fritz' since Philadelphia. Aren't these worms and viruses being sent out all the time, and the source turn out to be some pathetic maladjusted teen-ager sitting in his grubby room in Bangkok or the Bronx? They make a little mess for a while but they don't bring the world down. They get caught and put in jail, eventually. You're forgetting all the clever men, and women too, that design these firewalls or whatever. Surely they can keep ahead of a few fanatic Arabs—it's not as if they invented the computer like we did."

"No, but they invented zero, as you may know. They don't need to invent the computer to wipe us out of it. (...)"
(Diez páginas adelante...)


The machine measured his fitness to drive another machine, and this administrator of the test had been frozen into a kind of wrath because doing his job day after day had transformed him into yet another machine, an easily replaced element in the workings of the merciless, materialist West. It was Islam, Shaikh Rashid had more than once explained, that had preserved the science and simple mechanisms of the Greeks when all Christian Europe had in its barbarism forgotten such things. In today's world, the heroes of Islamic resistance to the Great Satan were former doctors and engineers, adepts in the use of such machines as computers and airplanes and roadside bombs. Islam, unlike Christianity, has no fear of scientific truth.
J. Updike, Terrorist (Fragmentos)
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20.7.06

Raro.


Recibí un correo de alguien que no recuerdo. Me saluda y me dice que me reconoció en una foto que encontró no sé dónde. Si mis cálculos son correctos, la última vez que lo vi fue hace dieciocho años; seguramente ni nos despedimos.

No tiene nombre, se llama Carlos. Carlos Julio. Ahora, mientras escribo esto, intento imaginarme quién pudo ser, cómo era, de qué hablábamos. No logro una imagen, ni siquiera un bosquejo de cara. El paso de Carlos por mi vida es, en este instante, sólo un correo que recibí hace media hora donde me dice que es odontólogo, que está en exactamente el mismo lugar pero es otro, que todos los demás están con él. No me he casado, me aclara, y yo le respondo que yo sí, que estoy acá, que regreso con frecuencia, que quisiera regresar, y eso es probablemente lo más profundo que puedo decir sin sentir que le estoy hablando a un muro, que le estoy respondiendo a un fantasma, a un recuerdo perdido entre miles de millones de imágenes acumuladas y desechadas, entre todos los pasos y todos los caminos.

Es raro: el correo de Carlos me hizo feliz. Es un correo corto y en mayúsculas, un correo repleto de efusividad contenida que yo lamento no poder compartir. Me alegra el correo porque es como un grito sorpresivo desde el otro lado de la calle. ¡Oe!. Carlos me saluda como si no me hubiera ido, como si nos hubieramos despedido y estos dieciocho años que han pasado sobre nosotros fueran un día, un pedazo de tiempo desdeñable, algo que no interesa porque, mira tú, aquí estamos, aquí seguimos, una foto perdida fue suficiente para reencontrarnos.

Es raro también porque hoy he estado pensando en Lorica, y allá está Carlos. He estado pensando en el exceso que siempre significaba comer patilla y el placer pleno que representa comerse un pedazo tras otro casi que sin usar las manos, devorándo salvajemente, sin control, permitiendo que los jugos escurran libres y las semillas alcen vuelo una vez filtradas con lengua y dientes. ¡Ta-ta-ta-ta-ta!, soy una ametralladora de pepas de patilla y las pepas de patilla, todo hay que decirlo, parecen pequeñas cucarachas en animación suspendida. ¿Estaremos en temporada de patilla?

También he pensado que Lorica está llena de pedazos de Beirut y que Beirut se está quedando sola. Me imagino una llamada de larga distancia Lorica-Beirut que probablemente ocurrió ayer. Una llamada entrecortada en la cual no cabe absolútamente nada más que la voz. Y eso frustra. Ojalá, piensan ambos, las personas pudieran viajar por esos cables. Cada vez es más dificil. Antes los cables eran más gruesos. Antes los teléfonos admitían ser desarmados y comprendidos. Antes no había tanto miedo. Antes todo parecía claro.

La llamada se corta, porque así es el mundo, y ya no está, ¿la hermana?, ¿la tía?, ¿la prima?, del otro lado, ni siquiera la estática, ni siquiera el eco que sabe a esperanza de que haya alguien escuchando. La llamada se corta y la sala se queda sola, como Beirut, y él baja las escaleras y sale a la calle y camina hacia el mercado para encontrarse con alguien a quien le contará, mientras se dirige hacia el río, que la única vez que viajó al Líbano, hace veinte años, conoció a una pariente llamada Alma en una reunión familiar, y que Alma lo ha acompañado desde entonces pese a que no se han vuelto a ver nunca.

«Hace un minuto hablamos por última vez.»

«Raro», dice el amigo, un cachaco, y compran una patilla.

Carlos, el odontólogo, pasa frente a ellos. Se saludan cortésmente. Yo voy a su lado, nadie me reconoce, debe ser el sombrero.

Nota al margen: Me han conmovido mucho los mensajes (1, 2) que Irma, una hermana de Álvaro, escribe a su familia desde Beirut, donde hace parte de una misión religiosa. Son palabras valientes las suyas. Yo no tengo fe en casi nada, pero tengo fe en gente que tiene fe como ella, que no se deja tumbar por la impotencia al ver el mundo que se viene encima. Espero que la situación en Líbano se solucione pronto. Beirut se está quedando sola.
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19.7.06

Al-Fil (105).

¿No has visto cómo obró tu Señor con los del elefante? ¿No desbarató su artimaña y envió contra ellos bandadas de aves, que descargaron sobre ellos piedras de arcilla, dejándolos como espigas desgranadas?
Interpretación del Sura 105 al español
(Ofrecida por theholyquran.org)

Though he spurned the title of poet, the Prophet, especially in these early Meccan verses, achieved intrincate effects. But, yes, the version handed down to us, while it would be blasphemy to call it imperfect, is, because of our mortal ignorance, in sore need of interpretation, and interpretations, in the course of fourteen centuries, differ. The exact meaning of the word ababil, for example, remains after all this time conjectural, since it occurs nowhere else. There is a term in Greek, dear Ahmad, for such a unique and therefore undeterminable word: hapax legomenon. In the same sura, sijjil is another mystery-word, though it occurs three times in the sacred book. The Prophet himself foresaw difficulties, and in the seventh verse of the third sura, 'The Imrans,' admits that some expressions are clear—muhkamat—but others are understood only by God.
J. Updike, Terrorist
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Ataques a blogs.

Un grupo de criminales cibernéticos musulmanes autodenominado «Las Brigadas Islámicas» está realizando ataques selectivos en weblogs de linea política pro-israelí (o incluso en blogs simplemente judíos). Los borran y publican la información personal de los autores. Entre los afectados hay varios compadres de simply Bloom (e.g. http://kozure.blogspot.com, http://herut.blogspot.com, http://heruth.blogspot.com).

Mi solidaridad está con los blogs afectados. Importantísimo denunciar y rechazar enfáticamente estos comportamientos en la blogosfera. Ojalá que la guerra no se tomara la red.
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18.7.06

Ataques a civiles.

Tens of thousands of Lebanese who will flee towards the north will create the right pressure on Hezbollah.
Avi Dichter, Ministro Israelí de Seguridad Interna
(Cita según AFP)
Crear intencionalmente movilizaciones de desplazados mediante amenazas de operaciones de artillería, siento decirselo, Rabbi Bloom, es atacar población civil. Inhabilitar el aeropuerto de Beirut, así no haya víctimas, es atacar población civil. El gobierno del Líbano ha reiterado su desconocimiento previo y desaprobación total de los ataques perpetrados por Hezbollah contra territorio Israelí. ¿No debería ser esa razón suficiente para detener los ataques? Continuar con ellos (sumar más muertos civiles libaneses a la lista de al menos 130 (accidentales) que reporta CNN (el más austero haciendo body counts)) sólo escala el conflicto y exacerba los odios palestinos contra el estado Judio.

Israel quiere que el gobierno libanés controle Hezbollah y lo exige a misiles. Por Dios, ni que ellos pudieran controlar la gente que tienen en los territorios ocupados.

(¿Qué pasaría si los venezolanos bombardearan Cúcuta para forzar al gobierno colombiano a controlar las incursiones de supuestos paramilitares en territorio venezolano? ¿Sería también apropiado y justo? (sí, yo sé, "no es lo mismo", pero algún nivel de paralelismo hay))

El enemigo de Israel es Hezbollah, no Líbano ni los libaneses. No hay justificación alguna para la magnitud de fuerza empleada contra población civil durante los últimos días. No habrá ganancia, sólo más rencor.
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El tiempo perdido.

El prometido cambio de El Tiempo llegó el fin de semana pasado. Fue un completo desastre: la velocidad de carga es lenta, la generación de páginas eterna y pesada, el ancho diseño luce sobrecargado, la publicidad se tomó la portada (hasta chorro de cerveza dicen que hubo), los blogs hicieron un connato de entrada triunfal y luego desaparecieron sin dejar rastro (al igual que el proceso de registro de usuarios, que de todos modos no funcionaba), en fin. Ahora dicen que lo están reparando y cada horita y algo reemplazan la portada por un anuncio pidiendo disculpas. Vergonzoso ese proceso de transición. Se nota que el rediseño fue hecho a la carrera (y mal).

Bueno, ¿qué se podía esperar?

(Alejo escribió una buena entrada al respecto. Recomendada.)
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17.7.06

Viena (4).

Wissen Sie, warum die Pandas meist mit dem Rücken zu Ihnen sitzen?

Weil es nicht angenehm ist, angeblitzt zu werden.
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Viena (3).

Mónica y yo concluimos que la Almdudler (sospechosa bebida nacional austriaca) sabe a guarapo (¿de piña?) gaseosado. ¿Alguien más ha padecido la misma regresión?
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Everyman (¿Cualquiera? (4)).

Para Portnoy, que me presentó a Philip Roth.


Ansiedad

Everyman habla de morirse, de envejecer, de irse. A mí me angustia morirme. Me angustia en abstracto, nunca me he sentido amenazado en ese sentido, salvo quizá alguna vez en mi infancia cuando la cosa no me cabía todavía en la cabeza, así que no hubo mayor trauma. Últimamente me angustian, eso sí, los vuelos en avión. Me subo a un avión y pierdo la confianza en todo. Al despegar me despido mentalmente de la tierra como si nunca fuera a volver a verla, aunque claro, nunca reconocería nada de esto en público. Si sigo como voy, no demoro en recobrar los ataques de ansiedad en escaleras eléctricas.

(Unicentro, Bogotá, circa 1985: «Mijo, levántese de ahí.» «No, abuela, no puedo, no puedo.» «Mijo, deje pasar a la gente. Párese de una vez.» «Que no puedo, abuela. No me dan las piernas.» Lágrimas.)

Irse a pedazos

Yo me imagino que los libros de Philip Roth nacen de textos cortos. Me imagino cuentos (tres o cuatro) de una página y media cada uno que luego él empieza con cuidado a expandir y a interconectar, como un globo. La historia nace y crece en todas las direcciones al mismo tiempo. Este, sigo imaginando, se inicia con una escueta nota necrológica en algún periódico, una que despierta alguna memoria, una en la que tal vez se ve reflejado, una que él complementa asistiendo al funeral. Tal vez el muerto es un amigo. Tal vez un efímero compañero de sala de espera. Tal vez en esa caja iba parte de lo qué él creía que era.

(Muertes: mi prima Rocío, mi abuelo Chucho, mi abuelo Tuino, mi tía Tela, mi tío Tomás, mi tío Quico, Baltazar, el profesor Fernando Díaz, Ricardo, Jaime Garzón, Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro, los miles en Armero, los cientos del Palacio de Justicia, los soldados del batallon de contraguerrilla Cacique Timanco, el soldado de mi contingente que le entró en la cabeza una bala que se le salió a una M-60 y que terminó de convertir mi servicio militar en un eco de La ciudad y los perros, el joven policía que asesinaron con un petardo en un disturbio en la universidad, ...)

¿O de lo que realmente era?

(¿Alguien me recuerda, por favor, el título del cuento de Cortazar (parte de su serie sobre Lucas) donde habla de la muerte de un artista (¿tal vez un músico?) que admiraba?)

Propulsión

"Well, I could never write this book, you know. Once I retired I immediately had blocks. But as soon as I got cancer most of my blocks fell away. I can do whatever I want now"

"Yeah," Ez said, "I think it is. I don't advise it. You know I may make it. Then we'll have that lunch and you'll give me the statue. If I make it, the doctor say I can have a normal life."
P. Roth, Everyman
Everyman habla de la muerte, del miedo a la muerte, de la inminencia de la muerte, como fuerza vital. No somos como somos porque morimos, todo muere, pero tal vez sí somos lo que somos porque antes de cumplir los diez años la gente que ha estado ahí siempre empieza a irse, nuestra inmortalidad flaquea y nace la angustia que desencadena la vida que llevamos, lo que hacemos, lo que recorremos. La muerte nos vuelve invencibles. La muerte no nos detiene, nos jala, no nos deja yacer, nos fuerza a respirar.

(Mi abuelo se despierta un día y todo el colchón está bañado en sangre. Así, como en cuento de terror. Entonces se levanta, se cambia el pantalón de la piyama, le dice a mi abuela lo que pasa, ella está en la cocina preparando el desayuno, y arranca para la clínica. Yo manejo, le dice a mi tía. Yo manejo, dice, y luego coje las llaves del carro y sale corriendo al garaje, prende el Toyota y se va. Mi tía logra colarse en el asiento de la derecha, pero esa es simplemente una concesión que él le permite. Así, yendose, mi abuelo maneja las diez o quince cuadras que separan la casa de la clínica y luego nunca vuelve a manejar. Él maneja, él.)

Literatura estertorea: Ejercicio para el lector

(En este espacio en blanco, el lector juicioso debe imaginar un ensayo de tres (3) párrafos sobre la importancia de los libros estertoreos y su presencia y significado en la historia literaria de cada autor. El lector, por supuesto, no debe confundir (aunque podría, ahora que lo pienso) los libros estertoreos con los libros finales ni suponer contenencia alguna entre ambas categorías. En su conclusión, el ensayo debe mencionar El viejo y el mar y Memorias de mis putas tristes como ejemplos contrapuestos del diverso género. Arriesgadamente, el ensayo debe intentar demostrar (sin mayor éxito) una de las siguientes tesis: (1) P.K. Dick sólo escribió libros estertoreos. (1.5) Borges nunca escribió un libro estertoreo (Idea: porque escribía como si estuviera muerto). (2) Franny and Zoey es más (o menos) estertoreo que Seymour: An introduction. (4) La literatura es un arte esencialmente estertoreo (en caso de tomar este camino, se recomienda, para evitar repeticiones, estudiar minuciosamente el ensayo Literatura + Enfermedad = Enfermedad de Roberto Bolaño.) (5) Toda biografía moderna de una vida larga converge hacia una penosa historia clínica. (Si elige este tema, le recomiendo leer antes Everyman.))

Stop

Quizo pedirles que se detuvieran, ordenarles que no continuaran—él no quería que cubrieran la cara de su padre y bloquearan los conductos que le permitian aspirar en vida. Yo he visto esa cara desde que nací—¡Detenganse, no sepulten la cara de mi padre!
P. Roth, Everyman
Yo una vez casi me muero de un ataque de asma al lado de una piscina. «Se ahogó en la piscina», hubieran dicho. Yo una vez casi me muero de un tiro en la espalda al lado de una piscina, no lo dispararon. Yo una vez casi me muero, tenía nueve meses, estuve hospitalizado, no me acuerdo. Casi me muero todo el tiempo. ¿Quién no?
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16.7.06

Cualquiera (3).

I saw and inhaled death. I tasted death on my teeth. I exhaled, and the feeble puffs of breath could not push my nausea away. Only time I did that—a night and a day, to be exact—after which I forgot again until I was writing these very words that I must die. I believed but for a moment. Thus I became one with those skulls which no longer knew their death. Even writing this, picking my letters from the alphabeth's boneyard, my o's like death's-heads, my i's and l's like ribs, my b's, q's, p's and d's like ball ended humeri broken in half, I believed only by fits. The smell came back into my nose, but I was in Vienna by then —whose catacumbs, by the way, I decided not to visit—so I went out and smelled espresso heaped with fresh cream.
W.T. Vollman, Three meditations on death
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Cualquiera (2).

Interstella 5555 via YouTube: One More Time * Aerodynamic * Digital Love * Harder, Better, Faster, Stronger * Crescendolls * Nightvision * Superheroes * High Life * Something About Us * Voyager * Veridis Quo * Short Circuit * Face to Face * Too Long
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Cualquiera (1).

"You know why she's carrying on like that?" "I believe I do," he whispered back, meaning by this, It's because it is for her as it's been for me ever since I was a boy. It's because it is for her as it is for everyone. It's because life's most disturbing intensity is death. It's because death is so unjust. It's because once one has tasted life, death does not even seem natural. I had thought —secretly I was certain—that life goes on and on. "Well, you're wrong," the man said flatly, as though having read his mind. "She's like that all the time. That has been the story for fifty years," he added with an unforgiving scowl. "She's like that because she isn't eighteen anymore."
P. Roth, Everyman
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13.7.06

¿Alguien me traduce esto? (Google no pudo).

Weil es nicht angenehin [¿angenchin?] ist, engeblitzt zu werden.
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12.7.06

Viena (2).

Hoy es el último día de congreso. Creo que Mónica se divirtió. Su poster tuvo éxito y fue bastante visitado. Es un trabajo bonito e interesante, a mucha gente le llama la atención.

Mañana iremos el zoológico y dedicaremos tiempo prudente a saludar a la pareja de osos panda residentes. Parece que hay en el museum quartier una exposición dedicada a los cien años de Gödel, tal vez también pasemos por allá. El viernes por la noche regresamos a casa.

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11.7.06

Miscelanea.

Viena

Viena es un gran museo de lo que alguna vez fue. De eso viven. La casa de Freud no tiene nada salvo la promesa de que alguna vez Freud se recostó en esa poltrona, se asomó por esa ventana, se leyó ese libro de esa estantería. La casa de Mozart, vacía, vive de asegurarnos que en esa cama, alguna vez, Mozart dejó de respirar.

Que aquí vivió el archiduque, que por acá caminó Klimt, que Vivaldi tocó en esta sala, que esta, alguna vez, fue la capital de un gran imperio, pero ya no. Que aquí nada pasa, que aquí ya todo pasó. Así es Viena.

Watchmen

Nano y yo hablamos de comics. Vamos a la tienda de comics los miércoles por la tarde, después de clase, y él recolecta su paquete semanal. Luego, de regreso a la casa, me cuenta cómo van las diferentes ramas de X-Men y siempre la cosa desemboca en alguna discusión técnica sobre superpoderes, o sobre las particularidades coloridas de la sociedad comiquera -que todos frecuentan aunque nadie admita membrecía.

Nano, antes que nadie, me habló de Watchmen. Watchmen es el comic favorito de su hermano mayor, quien lo trajo de Francia y se lo regaló a sus hermanos como si fuera el nuevo (¿el único?) evangelio. Y lo era. Nano me habló de Watchmen, de sus superheroes en crisis, de la sorpresa que representa Watchmen para cualquier lector de comics incidental, de la maravilla que encierra. Varias veces hablamos de conseguirlo para que yo lo leyera, pero siempre encontré algo más qué comprar. Siempre lo dejé de lado.

Finalmente, cuando ya no hay Nano en la sala para discutirlo ni Urbana para caminar, la semana pasada lo compré y lo terminé de leer este fin de semana. Y sí, Nano, es una joya. Y sí, Nano, Alan Moore es el mejor guionista de comics vivo. Y sí, Nano, Watchmen va más allá. Y sí, Nano, Watchmen es uno de los mejores comics que he leido en mi vida, y al leerlo me acordé de usted. Fue inevitable.

Experimentos en Neurociencias

Estos son algunos de los experimentos reportados en la sesión de afiches del congreso al que asiste Mónica:
  • Sensorymotor organization, neural activity and cognitive translation in octopus higher motor centers: Un pulpo es metido en una caneca de vidrio con un tentáculo hacia arriba y forzado, con choques eléctricos aplicados en el ano, a ordenar alfabéticamente palabras escritas en cubos de colores.
  • Pattern changes of prefrontal efferents in the neocortex of juvenile mongolian gerbils: Un gerbil es dejado sin comer por doce días y luego sobrealimentado con grasa de cerdo y papas de mc.donalds por los siguientes doce.
  • Autonomic and behavioural coding of the emotional and intellectual components of pain in the rat: A immunohistochemical case-study: Justo al nacer, las patas traseras a una rata son cortadas de raiz y luego, durante treinta días, se le aplican dolorosas (pero inocuas) inyecciones en la base del abdomen.
  • Regulation of dopamine transporter (DAT) function by gamme-synuclein: Increase of stimulant effects of cocaine in beagle dogs: Se enseña a un perro a mover palancas usando, como recompensa, dosis de cocaina inyectada y luego se le obliga a dejar la adicción aplicando afinados pastorejos en los testículos cada vez que mueve la misma palanca.
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10.7.06

Memoria.

Ayer asistí a una charla sobre fisiología de la memoria. Un tipo intenta detectar la manera como un ratón sistematiza un recorrido unidimensional. El experimento registra la actividad de neuronas individuales y la manera como intercambian señales. Es magia. Digamos que el ratón ve un punto rojo en el camino, entonces, al azar, varias células deciden hacerse cargo de ese evento y aplaudir. Cada cual aplaude a su ritmo, como cuando se acaba un concierto, pero al cabo de un rato esos aplausos se sincronizan (como en los conciertos) y ese eco de aplausos que persiste es (parece ser) la memoria de ese punto rojo que dejamos atrás. La clave es que, paralelamente, miles de esas cadenas de aplausos tienen lugar y la interrelación entre esos ritmos es la que le permite al ratón saber qué vino antes, qué vino después, cuánta distancia hay entre un punto y otro, cosas así. La memoria es como una ola, o una batucada improvisada.

Me siento en un congreso de ciencia ficción.
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9.7.06

Stuck Rubber Baby.

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Who watches the watchmen?

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Viena.


Andamos en Viena. Schiele nos ha encantado. Hasta estamos pensando llamar al primogénito Egon. Dos problemas:
  1. Schiele murió a sus tiernos veintiocho años de influenza española. ¿Será que existe la herencia onomástica?
  2. A mí "Egon" me suena a "Güevón". ¿A ustedes no?
Por lo demás, todo bien por acá.
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5.7.06

Querido diario,

Por un error durante una limpieza de la lavadora, hoy se inundó el apartamento. Afortunadamente, hace un buen rato dejé esa mala costumbre de dejar libros en el piso.
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3.7.06

HA.

History or Story?

Dicen que la historia la cuentan los vencedores. Bajo esta perspectiva, voy a ser vago, la historia es propuesta como un sistema de guerras interconectadas en las cuales se pretende posible y clara una distinción entre ganadores y perdedores determinada, supongo, por los marcadores de las guerras. Digamos: 5-0 gana Colombia, entonces Colombia escribe la historia. ¿O debo decir la Historia? ¿Será pertinente la distinción? ¿Qué hay en una muda hache mayúscula?

Tal vez la Historia la escriben los vencedores, tal vez, pero la tarea de contar la historia parecería delegada, más bien, a aquellos (¿sabios? ¿cobardes? ¿afortunados?) que escapan la dicotomía reduccionista forzada por las guerras: los que no van y los que las sobreviven. Considerando lo anterior, quizás valdría la pena reformular lo dicho. Escribir, por ejemplo, que aunque la Historia es responsabilidad de los vencedores, la historia la cuentan los supervivientes. Olvidar las guerras y pensar, digamos, en viajes en barco. Pensar en barcos que pierden el equilibrio. Pensar en tipos que gritan que son el rey del mundo y luego se ahogan cual gatos mientras otros flotan hincados a tablas podridas. Pensar en la historia como una suma de naufragios.

Historia Titanic
Living on borrowed time
I'm in love with Mary, Queen of Scots
Fourteen hundred ninety-three
and things are just like they ought to be.
(Velvet Underground, Sad Song)

Historia argentina (HA) es una red de relatos interconectados sobre un país que se hunde. Sobre niños que desaparecen, sobre padres ausentes, sobre las primeras lecturas, sobre las anclas de la infancia, sobre sueños aztecas y fantasías londinenses, sobre una guerra por unas islas sin nombre, sobre la banda sonora de la derrota. El granero del mundo navega orondo y, ¡paf!, se revienta de pleno contra Perito Moreno y esta vez no tiene tanta suerte. Esta vez el glacial gana y el país entero desaparece, se pierde. Platón ya lo había profetizado: Nada se salva.

La historia la cuentan los supervivientes y en este caso sólo hay uno: un indigno grumete que narra y narra, incapaz de detenerse, obligado, por ausencia de pares o tal vez por vocación, a recorrerlo todo en solitario, convirtiéndose, en un acto de prestidigitación verbal obvio pero temerario, en otro 'El' más que se confunde con el resto, que también se ahoga. El narrador no es nadie , pero por momentos parece que fuera una legión de muertos. Como en la película, para exorcizarlos permite que lo posean y luego salta por la ventana.

Historia argentina se cierra en bucles sobre sí misma varias veces. Es inevitable. El grumete no sólo narra, también reflexiona sobre la manera de hacerlo, intenta escapar del relato digresívamente con terquedad. El relato habla sobre el relato y sobre lo que el relato no es, o no fue; el relato duda de lo relatado y augura relatos que no llegan; el relato no conoce sus propios límites y los sobrepasa. El relato se relata mientras el anónimo grumete reposa en su balsa solitaria, deshidratado e insolado, repitiendo sin pausa su mantra: «Todo esto sería una buena historia».

Protohistoria

Tras leer Historia Argentina pensando en los otros libros de Fresán, es inevitable sentir que fue en este donde se inició todo. Aquí, más que en cualquier otro lugar, Canciones Tristes es más presente que añorado.

Dicen que las raices de los árboles parecen árboles a menor escala; copias bonsai y boca abajo de lo que crece sobre ellas. Así es Historia Argentina: un espejo que condensa y promete lo que se viene. Tal vez, incluso a un nivel más amplio, toda la obra de Fresán es sólo un juego de reediciones y ampliaciones de este pequeño libro. Tal vez, si el juego de las extensiones continuara por siempre, los demás libros se volverían simples apartes de este; no haría falta nada más.
Y entonces -tal vez abrumado por la enormidad de la empresa a la que me enfrento, tal vez conmovido por el bramar de la más perfecta de las euforias- suspiro y me despierto sabiendo que volveré a soñar todo esto hasta la última página del libro, hasta el último día de mi vida, por los siglos de los siglos. Arrivals & Departures por encima de toda catástrofe en la que sólo yo, un humilde escritor cuyo nombre no es digno de figurar en página alguna, sobreviví para contar esta y tantas otras historias.
R. Fresán, La vocación literaria
Otras canciones tristes: Portnoy comenta La velocidad de las cosas (VC). Roberto hace lo propio con Mantra (M). Por acá hay una reseña de hace un año de Jardines de Kensington (JK). Les quedo debiendo Esperanto (E) y Vida de Santos (VS). Eso completaría las ficciones de Fresán (FF) hasta la fecha.
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2.7.06

Diagrama FF v.1.0 (2006).

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