30.10.06

Diario Imaginario (Soy lo que consumo).

Viernes: Little Miss Sunshine

Efectiva dramedia familiar-intimista, visualmente colorida y de factura independiente que narra el viaje de una familia disfuncional hacia un gringuísimo (y miedosísimo) concurso de belleza infantil en el que participará la hija menor. Los personajes son viejos conocidos: la madre que intenta sostener emocional y financiera a la familia; el padre soñador, ingenuo, sobrecontrolador y optimista; el tío gay e intelectual en medio de una crisis sentimental; el abuelo en su quinta adolescencia; el adolescente en su primera (y eterna) depresión; la niña luminosa y rosa que arregla todo con un abrazo o una sonrisa. Bloom dice que es una comedia basada en la pena ajena, yo creo que es un drama basado en los cortos momentos de gozo (o triunfo) de la gente. Cuestión de perspectiva.

La historia es el viaje y el viaje es la historia y no hay mucho más qué decir. De cierta manera, esta película es un ejemplo prototípico de esa tendencia general del cine independiente gringo a apostarle a tramas agridulces sin moraleja que, sin embargo, en el fondo intentan reforzar valores de esos que todos decimos compartir: la familia, la amistad, el amor, etc. Otro ejemplo de lo mismo es la artísticamente más atrevida pero menos efectiva en el plano global Tú y yo y todos los demás. Uno más exitoso que a mí no me gustó tanto es Sideways.

¿Será que algún día se aburrirán de la estética Elephant-Ghost World para la apariencia de los personajes de cine independiente gringo? ¿O es que acaso todo es culpa de los colores saturados? Yo no sé.

Domingo: Scoop

Continúa (y al parecer culmina) la (breve) etapa inglesa de Woody Allen. La traducción Nueva York-Londres ya fue sugerida en Match Point y aquí sólo se refuerza. En esta ocasión, como en tantas otras, la película recae en el personaje Woody Allen y su energía cómica explosiva usual —¿Narcisismo o Egocentrismo?—. A su alrededor orbitan los demás intentando atenuar, mal que bien, la sensación de estar presenciando un monólogo largo del mago viejito de gafas.

Es una buena comedia liviana y entretenida sin prerrequisitos ni sorpresas. Scarlett Johansson es perfecta y cada vez pinta más para ser el reemplazo de Soon-Yi. Hugh "Wolverine" Jackman es tan plano e inexpresivo como debe ser un sofisticado hijo de lord inglés. Woody Allen es, bueno, Woody Allen.

La siguiente escala de Allen es Barcelona. Veamos si logramos colarnos en alguna escena.

Domingo: (Bueno, ¿y por qué no hacemos dupleta?) Children of Men

Para empezar, hay que recordar que Alfonso Cuarón es sagitario. Por eso no debe sorprendernos que se renueve con cada película; seguro que cambia de firma cada año. En ésta, su nueva reencarnación (luego de Harry Potter 4 y su corto en Paris, je t'aime), Cuarón nos habla (haciendo eco a una novela de mediano éxito de un tal J.D. James) de un futuro tan próximo que por momentos parece un reflejo sincerado de la sociedad en la que vivimos; uno en el que se hacen realidad nuestras peores sospechas y miedos.

Children of Men es franca y cruel. No hay optimismo en la parábola pesadillezca del mundo incapaz de reproducirse que se termina de ir por la borda con todos adentro, no hay esperanzas. Optimistas, eso sí, son los que llaman a esta historia, por ocurrir en el futuro, una de ciencia ficción como quien dice para allá no vamos o todavía falta.

Cinematográficamente me recordó a 28 days later y yo creo que la reminicencia no es casual. En el también británico mundo de Children of Men parece que la humanidad entera hubiera sucumbido al síndrome zombie y el nuevo lema fuera «ya que quedais pocos, aniquilaos los unos a los otros». Por supuesto, hay razones menos simbólicas: las cámaras sucias cuasi documentales funcionan parecido, los personajes caen uno a uno, un gran protagonista es Inglaterra en caos. Qué bien le sienta el caos totalitario a Inglaterra. Ya nos lo habían mostrado los Wachowski con su (decente) adaptación de V for vendetta y ahora nos lo reitera Cuadrón con esta película.

No está de más decir que esta película no le viene bien a espíritus sensibles. Se debe ir dispuesto a padecer una batalla (con todo el absurdo que esto acarrea).
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Les glaneurs et la glaneuse.



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29.10.06

Scoop.

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Children of men.

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28.10.06

Little Miss Sunshine.

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27.10.06

Corazón en Venta.


Ojo al 03:06, más o menos...
(¿Ahora sí me cree, Nano?)
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26.10.06

Reflexión.

Qué bobadas las que uno publica en el blog a veces.
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24.10.06

Todos los nombres (3133).

Mi hermana: En mi curso de francés hay un "John Wayne".
Nosotros: ?
Mi hermana: En serio: "John Wayne".
Nosotros: ¿Así, sin más?
Mi hermana: Justo así.
Nosotros: Jaja.
Mi hermana: Es japonés.
Nosotros: ????
Mi hermana: "John Wayne" Sato.
Nosotros: ...
Mi hermana: Escribe "John" con equis: "Xon".
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Ochoymedio.info y A Scanner Darkly (2).

Ochoymedio.info, el portal colombiano de cine donde cuelgo desde hace un buen rato los comentarios sobre películas que escribo en este weblog, estrena diseño y sistema de publicación. Por ahora arrancamos sólo con la lista de reseñas; pronto entrarán a funcionar otras secciones y la portada contendrá más información.

Les recomiendo la visita. Vale la pena.

(Como muestra, acá está la versión completa de mi fragmentado y largo intento de reseña de A Scanner Darkly, película en la que todavía sigo pensando. Tal vez vuelva a verla al teatro esta semana.)
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Libros sin IVA.

Aquí hay una petición para remover los libros de la lista de artículos gravados con el IVA dentro del nuevo proyecto tributario del gobierno colombiano.

Me gustaría que el sitio fuera más claro al respecto de la identidad de los gestores de la iniciativa y la manera como piensan utilizar las firmas que reciban, pero de todos modos los invito a visitarlo y a regar la voz. Es lamentable que en un país con semejante nivel de lectura tan pobre se imponga un impuesto que encarezca aún más los ya bastante costosos libros. No hay derecho.
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¿Quién es el siguiente?

Ayer murió Nelson de la Rosa, "el hombre más pequeño del mundo". Una vez vino a Colombia a un festival del humor, seguro que algunos de ustedes lo recuerdan: Le gustaba contar, en sus pausas entre asfixia y asfixia, chistes grotescos que lo tenían como protagonista y que involucraban casi siempre varias mujeres tetonas desnudas. No importa en qué idioma hablara, siempre parecía comunicarse en alguna variante dialectal del Mangbetu. Los chistes se entendían por los gestos que hacían con las manos y el constante movimiento de caderas.

Pues bien, voy yo a Wikipedia a revisar con morbo quién pasaba a ostentar el penoso título cuando me encuentro con la sorpresa de que el nepalí de catorce años Khagendra Thapa Magar, de cincuenta y un centímetros de estatura y cuatro y medio kilos de peso, es dieciocho centímetros más pequeño de Nelson.

Como quien dice: Además de enano, mentiroso.
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23.10.06

A Scanner Darkly (1).

¿Qué es lo que reconocemos de nosotros mismos al mirarnos a un espejo? ¿Qué nos dice la imagen del espejo sobre lo que somos? ¿Qué nos oculta?

Algunos psicólogos dicen que la habilidad de reconocerse en el espejo (mirror self-recognition (MSR)) está fuertemente ligada a aquella de reconocerse como un individuo y administrar sus propios pensamientos (self-consciousness). Los simios adultos la tienen, los delfines también, los elefantes, claro, no contamos con ese don. Estos mismos psicólogos dicen que a un ser humano le toma alrededor de dos años de desarrollo cerebral adquirir esta preciada capacidad; lo que nunca cuentan es que les toma sólo milésimas de segundo perderla.

Bob Arctor se observa en los monitores y no se reconoce. Tal vez es una confusión de nombres (¿Bob? ¿Fred? ¿Bruce?), pero da la sensación de ser algo más. Hay algo mal con su cabeza.

¿La "D", acaso?

("D", he said aloud to the audience, "is for Substance D. Which is for Dumbness and Despair and Desertion, the desertion of your friends from you, you from them, everyone from everyone, isolation and loneliness and hating and suspecting each other. D", he said then, "is finally Death.")

Bob Arctor presencia su muerte, su muerte lenta y solitaria, rodeado de extraños que son justo como él; se reconoce en ellos tanto como se reconoce en el espejo, lo confunden.

Bob Arctor juega (¿Arctúa?) a ser sí mismo y luego se sorprende llamándose Fred y no siendo nadie en particular, siendo apenas un eco vago de identidad bajo miles de rostros que se superponen continuamente, proyectados sobre esa membrana que lo cubre (Basically, his design consisted of a multifaced quartz lens hooked to a miniaturized computer whose memory banks held up to a million and a half physiognomic fraction -- representations of various people: men and women, children, with every variant encoded and then projected outward in all directions equally onto a superthin shroudlike membrane large enough to fit around an average human), mientras reporta a Hank, su superior inmediato, otro cualquiera de mil rostros, sus progresos en la investigación que lo llevará, eso espera, a desarticular una red de traficantes de la adictiva Sustancia D(eath). El sospechoso número uno es, por supuesto, ese tal Bob Arctor.

¿Quién se es cuando no se es nadie? ¿Quién es Bob Arctor?

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20.10.06

Protestas.

Tomar esos locales era un acto militar, beligerante, se parecía un poco al cuartelazo desde que lo encabezaba un Alférez. No era suficientemente explícito desde el punto de vista ideológico. Había que aprovechar al máximo esas primeras horas. Diarios y radios informarían incanzablemente. Todo lo que hicieran en esas primeras horas repercutiría y quedaría grabado en la memoria del pueblo. Había que aprovecharlas bien, llevar a cabo actos que tuvieran carga simbólica, cuyo mensaje, revolucionario y clasista, llegara a los militares, a los estudiantes, a los intelectuales, a los obreros y campesinos.
M. Vargas Llosa, Historia de Mayta
Julián publicó en EquinoXio una larga entrada reflexionando sobre el fenómeno del tropel en las universidades públicas colombianas y especialmente en la Nacional. Al final de su reflexión, asegurando que rechaza las pedreas, se preguntaba de qué manera se podría, entonces, protestar contra los asesinatos de profesores y estudiantes de la universidad.

A mí, más que saber si hay otras maneras de protestar, me interesa entender por qué hay cosas que merecen ser protestadas y otras, en principio equivalentes, que parecen no merecer ni un cartelito en una pared. Pongamos un ejemplo fresco: ayer alguien -¿las farc? ¿dios? ¿los paramilitares? ¿un oficial del ejercito en busca de un nuevo "positivo"? ¿un loco? ¿importa realmente?- logró conducir un flam(e)ante carro bomba hasta las instalaciones de la Escuela Superior de Guerra en Bogotá y hacerlo estallar. Veintitres personas están heridas y algunos vidrios están rotos. La moral de la tropa, que llaman, habrá sufrido una caída y dentro de poco, auguro, el presidente removerá del mando algunos oficiales para que la gente sienta que se hizo algo para remediar el fallo de seguridad en la importante instalación militar (Como si la estabilidad del mando no fuera importante para el manejo de un ejercito en guerra). Yo quiero saber por qué nadie protesta por eso con la misma energía con la que protestan por el asesinato del muchacho de la Universidad del Valle ocurrido la semana pasada. ¿Por qué los carros bombas no merecen ese rechazo comprometido de los estudiantes? ¿Por qué protestar es siempre sinónimo de enfrentarse a la policía? ¿Por qué estoy tan seguro de que si se hubieran bajado a un policía durante la pedrea del otro día hubieran aplaudido y luego, dos días más tarde, protestado compungidos por el embate de la violencia dentro del campus? ¿Es que lanzar rockets home-made no es suficiente violencia para protestar? ¿Por qué casi nunca las pedreas generan posteriores protestas? ¿Por qué no hay protestas por esas maneras de protestar? ¿Cuándo habrá una pedrea contra una pedrea?

Esto me lleva, claro, a un ejemplo clásico de agria recordación para algunos de nosotros: Un policía fue asesinado durante una de esas pedreas en la universidad, no me acuerdo hace cuánto. La comunidad universitaria, efectivamente, se levantó y protestó, pero a mí siempre me quedó la sensación de que esa protesta no fue sincera, que era más bien una manera de liberarse de la responsabilidad que implica la indolencia general ante el tropel por parte de la comunidad universitaria, la simpatía que despierta y que lo convierte en un show con aplausos, risas y participación de expontaneos. Esa protesta contra la muerte del policía era encabezada por la misma gente que cerraba los edificios durante los paros y la misma que decía en las asambleas que el patrullero había caído por culpa de la represión estatal, que «quién lo mandaba a ser policía». La protesta no era porque les doliera el muchacho muerto, lo que les preocupaba era lo que acarrearía un incidente como ese para la universidad, la próxima vez que se les ocurriera montar una pedrea. Esa protesta era un chiste. Puro cinismo.

Las protestas de la universidad, a decir verdad, casi siempre dejan ese sabor. Casi siempre son, antes que actos de duelo por la muerte de alguien, excusas para lanzarse en insultos contra el "estado represivo", "la fuerza pública asesina" y el político de turno que les caiga mal. Los muertos no les duelen, simplemente les sirven como excusa para alegar y sentirse revolucionarios y comprometidos y valerosos y jóvenes, pero toda esa valentía se les acaba cuando las víctimas no corresponden a su juego político, cuando no es el estudiante miembro del polo democrático sino, digamos, un sargento mutilado por un carro bomba en Bogotá.
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Music for Bloggers.

Como parte de Kosmópolis 2006, Momus en vivo en Barcelona. Hoy, viernes, a las 9:30pm, en el CCCB.
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El laberinto del fauno.

Con Sergio, cuando niños, teníamos un parque "secreto" al que íbamos por las tardes a aprovechar una suntuosa e intrincada pista de bicicross que nadie -nadie- utilizaba Dios sabe por qué. O bueno, tal vez sí haya una razón. Había un señor sentado en un banco al lado de la pista, junto a la última curva. Era un señor no muy viejo, de barba, gorra y corbata, que dibujaba cosas en un cuadernito. Cosas que lucen, desde acá tan lejos, como ejercicios de geometría proyectiva.

El señor pasaba sus tardes junto a la pista mirándonos correr y de vez en cuando revisando su cuaderno como si se le ocurriera una idea y quisiera registrarla. Una idea que era usualmente representada por alguna linea curva, o acaso una recta o un círculo, que trazaba a lapiz con extremo cuidado y luego apreciaba con convencimiento, como si estuviera más cerca de ese algo que buscaba sobre la hoja. ¿Un punto perdido tal vez? ¿Una puerta? ¿Una señal?

Un día un niño se acercó al señor y le habló. No me acuerdo qué le dijo. El viejo lo miró, buscó algo dentro de su bolsillo e intentó entregárselo. Una conversación se inició, pero fue interrumpida bruscamente por una mujer que llamó al niño a gritos y luego, cuando lo tuvo a la mano, agarró del brazo con fuerza al tiempo que le decía algo sobre no hablar con desconocidos y mucho menos con ese señor. El niño se dejó arrastrar sin chistar. No lo dejaron salir de la casa en varias semanas. Treinta y cinco años después se suicidará y a mí me parece que será por eso que pasó en el parque, por lo que no recibió, pero no hay manera de saberlo.

O bueno, sí la hay. Después de todo, el niño era yo.

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You see, she had absolutely nowhere else to go.
--V.N.
Leer para escapar. Leer para refugiarse. Yo no sé si lo hice, pero a veces, en mis memorias falsas, me imagino haciéndolo; leyendo encerrado en mi cuarto alguno de mis libros infantiles recurrentes. Tenía no más de cinco, no salía de ellos. No sé bien de qué me escondía, pero estoy seguro de que esas historias me mantenían (y me siguen manteniendo) a salvo.

Los libros son puertas, puertas de salida. En eso coincido con Ofelia, la pequeña protagonista del Laberinto del Fauno.

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Las películas de Guillermo del Toro siempre parten de premisas interesantes. Y esta no es la excepción. Este mexicano gordito y jovial tiene una imaginación inmensa y por eso es, tal vez, uno de los mejores directores de cine fantástico contemporaneo. Sin embargo, descontando El espinazo del diablo, que me encanta, nunca he logrado terminar ninguna de sus películas completamente satisfecho. Técnicamente, incluso las primeras, como Cronos, no tienen nada qué reprochar. Actoralmente tampoco. La fotografía es por lo general lindísima. Mi problema con las películas de Del Toro es que siempre siento que pudieron haber sido mucho mejores si las hubieran pensado con más calma. Siempre hay personajes desperdiciados, siempre hay situaciones tontas y/o predecibles que hubieran podido ser evitadas, siempre hay misterios de resolución obvia a la Código da Vinci, siempre hay algo que me sabe a exceso innecesario.

Afortunadamente, estos detalles son fácilmente pasados por alto si uno va a verlas de buen ánimo. A la larga lo bueno ahoga lo malo sin problema y las historias de realismo fantástico-macabro de Del Toro ganan la partida limpiamente, sin trampas.

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El laberinto del fauno parece por instantes una película infantil. Una película infantil, hágase The Dark Crystal, que de vez en cuando se transforma en una película de Cronenberg, digamos A History of Violence, ambientada en los años finales de la guerra civil española, cuando ya no había nada qué hacer.

¿Cuál es el público pensado para esta película?

¿Cada película crea su público?

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Unfortunately, the anfractuosity of some labyrinths may actualy prohibit a permanent solution. More confounding still, its complexity may exceed the imagination or even the designer. Therefore anyone lost within must recognize that no one, nor even a god or an Other, comprehends the entire maze and so therefore can never offer a definitive answer.
Zampanò, The Navidson record
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A ese señor lo he vuelto a ver muchas veces. En Bogotá, cuando estudiaba en la universidad, me lo encontraba con regularidad caminando por la calle cuarenta y cinco, a la altura de la carrera veinte. Pedía dinero.

En Urbana lo vi, qué importa que no sea el mismo, sentado en el café de la calle Green trabajando con especial ahinco en lo que parecía ser el cierre de su trabajo. Trabajaba sentado en el sofá mientras veía reportajes de Al-Jazeera. Decía, cuando alguien le preguntaba, que era profesor del departamento de matemáticas. Mentía: sólo vivía debajo de una escalera en Altgeld Hall. Un día lo descubrieron y lo expulsaron del campus. Semanas más tarde dejó Urbana para siempre. Yo lo seguí, pero lo perdí de vista al llegar a Cairo.

En París, por lo que primero creí casualidad y luego tuve que aceptar como irremediable destino, nos volvimos a encontrar. Estaba el tren hacia Charles de Gaulle. Olía mal. Tenía varios cuadernos en una bolsa del Monoprix; buscaba algo en uno de ellos con desespero.

Hoy lo vi caminando por la ronda Sant Antoni. Cantaba "There is a starman waiting in the sky...". Se reía. Le contaba un chiste a una prostituta quinceañera. Acordaban un precio.

Conjetura: Asistirá a mi funeral.
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19.10.06

Los blogs de El Tiempo.

Ojo a esta entrada del blog de Victor Buitrago. Parece que los directivos del Tiempo descubrieron recientemente una nueva manera de expresar opiniones editoriales: el blog anónimo. Sigan así que por ahí van bien.
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Mer.






Feliz cumpleaños para mi argentina favorita.
(La bajada del Park Güell hacia la civilización está llena de calles con su nombre.)
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18.10.06

Querido diario,

A veces (casi siempre), basta limpiar un poco las gafas para aclarar el panorama.
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Diana.

En un universo, Diana murió en un accidente en París mientras su limosina intentaba escapar del asedio de los papparazzis.

En otro, la pregunta clave es: ¿Sería admisible que el rey de Inglaterra tuviera un (medio-)hermano árabe?

Ahmed, el profesor, termina su corto paréntesis político-conspiratorio con un contundente «Diana estaba marcada.»

Por un momento, todo se conecta.
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Hermano Cerdo 8 (y nuevo título honoris causa).

Una nueva edición de Hermano Cerdo ha visto la luz el día de hoy.

El camarada Mauricio Salvador, jamón visible de este panfleto sensacionalista-literario de artes marciales con sede de operaciones en Ciudad de México, me ha invitado a formar parte de lo que se conoce como La hermandad cerda, un círculo de supuestos editores que en realidad no hacen mayor cosa además de aplaudir de cuando en cuando la labor incansable de Mauricio. Yo, muy honrado, he aceptado la invitación.
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Lesendes Mädchen (Para Alejandro).


Lesendes Mädchen, Franz Eybl
(Un eco a Nuemus)
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17.10.06

At last!

Casorio en Grenoble
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14.10.06

Viejos (4).

Dos viejos.
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12.10.06

12 de Octubre: Día de la Raza.

¿Cuál raza?
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12 de Octubre: Día de la Hispanidad.

El día de hoy, en España, es legal atracar a latinoamericanos.

El resto del tiempo, como anotó Mauricio hace poco, sólo se permite explotarlos.
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El cristo que le crece el pelo.


La semana pasada, Turo logró esquivar a las viejitas guardianas y tomarle la foto obligada al Cristo que le crece el pelo (a.k.a. El señor de la agonía) de la iglesia de San Francisco, ídolo clave de la mitología de los Freaks Unidos.

Hosanna, alabado sea el milagroso. Por fin podremos iniciar el proceso de reconocimiento oficial en Roma.

Más fotos, en esta entrada.
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11.10.06

Aclaración.

La brevedad de las últimas entradas no es una respuesta a los continuos reclamos exigiendo que mesure la extensión de mis escritos. Lo que pasa es que tengo visitas en casa.

Ya volverán los ladrillos.
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We do not rape as good soldiers do.

Ladies and gentlemen of the jury, the majority of sex offenders that hanker for some throbbing, sweet-moaning, physical but not necessarily coital, relation with a child-girl, are innocuous, inadecuate, passive, timid strangers who merely ask the community to allow them to pursue their practically harmless, so-called aberrant behavior, the little hot wet private acts of sexual deviation without the police and society cracking down upon them. We are not sex fiends! We do not rape as good soldiers do. We are unhappy, mild, dog-eyed gentlemen, sufficiently well integrated to control our urge in the presence of adults, but ready to give years and years of life for one chance to touch a nymphet. Empathically, no killers we are. Poets never kill.
V. N.
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Pacho.

No sé si les he contado que tengo cinco hermanos. Tubaldo, el mayor, es abogado, y trabaja en un juzgado. Sus hijos, Pacho y Benjamín, están a punto de entrar a la universidad. Benjamín es menor que Pacho pero están en el mismo curso porque Pacho duró en coma dos años tras un accidente del cual yo fui parcialmente responsable. Tubaldo me odia, pero Pacho ya me perdonó.

Pacho, debido al accidente, ganó poderes telepáticos. Hace un mes estaba yo comiendo en un restaurante mexicano con Juan Camilo allá en Bogotá y de pronto vino un mesero en trance y me dijo, ¿tío, puedes traer unas uvas cuando pases por la casa?, y luego me preguntó si quería las enchiladas con carne o con pollo. Yo le dije que carne y él me respondió, tío, no te olvides de mi encargo. Yo saqué mi libretita y anoté. El mesero asintió y luego salió a la calle y se dejó arrollar por un camión repartidor de cerveza.

Nada que Pacho aprende a desconectarse sin apagar.
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8.10.06

Recapitulación.

Es como una fuente al ritmo del corazón. Y no hablo del amor. Hablo de una herida en la espalda a la altura del riñón. Una herida abierta por algún amigo solidario que entró en pánico y sacó el cuchillo. El cuchillo ahora está en el suelo, eso ya lo dije antes, y la fuente humana da tres pasos tambaleantes y se desparrama junto a una alcantarilla. Hoy pasé caminando sobre esa alcantarilla y me puse a pensar si habría sangre todavía ahí. Me asomé. El agua al fondo no se mueve, es un pozo estático de algo que parece entre petroleo y diarrea y huele acorde. Ahí debe haber sangre, claro. La calle está llena de manchas. Manchas que nadie ve. Desde el balcón, sin embargo, la obra de arte se hace evidente: la mano de algún dios guiando sus últimos pasos. Si esta fuera una historia de terror, en las manchas alcanzaría a leer el primero de una serie de siete símbolos de la llegada del anticristo, o tal vez un bosquejo siniestro de mi cara contraida a sólo segundos de expirar. No veo nada de eso; veo sólo manchas que registran los pasos del herido a medida que se aleja del sitio donde se encontró con su destino. Una especie de comic conceptual de alto impacto: la muerte de un hombre descrita por sus rastros, una semana después, cuando ya no se sabe si lo que hay ahí es mierda de perro o aceite o simple y llana pintura de algún grafitero borracho. Cuando uno ya no sabe si lo imaginó o no, cuando no queda sino la memoria de los gritos y las luces de la ambulancia y la cara, difusa, del policía preguntándome si recuerdo algo, si vi más allá de lo evidente, si supe algo que él no sepa.

El asesino está en el edificio. Eso me contó el policía.

Tal vez soy yo.
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Viejos (3).

Viejo (17)

Viejo en camino
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Paranoia (1311).

Tenemos un plan de contingencia en caso de que yo salga un día a comprar el pan y no regrese.
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3.10.06

Música Necrológica.

El locutor del programa introduce cada pieza con una breve descripción de la muerte del compositor de la misma. Este último es un español al que los alemanes le hundieron el barco con todo y orquesta. Se inicia la música.

Gritos en la calle, me asomo. Un tipo corre con la cara rota y un cuchillo clavado en la espalda, a la altura de los riñones. Alguien, un amigo, le saca el cuchillo a sangre fría y lo tira al piso. Ahí está frente a mi puerta. El apuñalado camina tres pasos y cae. La gente lo rodea. Los amigos aullan. Me asomo al balcón, alguien me dice el número de la policía. Llamo. Ya viene la ambulancia. Violines.

Música necrológica: Sirenas.

Pronto, ya está visto, más crónicas desde mi ventana.
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Querido diario, (Catlag)

Cuatro y quince de la mañana. Plinio sale de cacería sobre nuestra cama.

Parte de daños: dos dedos del pie cercenados; múltiples mordiscos y magulladuras en brazos y piernas; insomnio.

(Nota Mental: Calmante para caballos.)
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2.10.06

I have only words to play with (3).

Diversas obligaciones me han apartado desde hace unas semanas de mis sagradas horas de escritura. Es una lástima. Entre ayer y hoy se me han ocurrido trecientas veintisiete historias —las cuento—, casi todas (más o menos) de terror, que dieron vueltas en mi cabeza hasta convertirse en una densa novela con cuatro o cinco finales simultáneos. Suertudo yo, mientras hacía fila en un banco alcancé a vislumbrar por un par de segundos la estructura completa en la cabeza e imaginé —siempre un iluso romántico— que al resolverla representaría naturalmente algún problema de combinatoria de otro modo terriblemente aburrido.

Como soy un convencido de esa máxima que le atribuyen a Capote que dice que lo que vale la pena, perdura1, no registré ninguna de mis ideas en mi cuaderno; las dejé ir confiado en que al llegar a casa, por la noche, fluirían como un río sobre el teclado, permitiéndome escribir por horas y horas sin descanso.

Como pueden notar, no fue así2. Acogiéndome a la enseñanza de Capote, concluyo entonces que eran pura basura, pero no dejo de sentir que en su momento, mientras se arremolinaban y adquirían configuración de árbol —de algo— parecían un monstruo que valía el esfuerzo, que cabía en un papel, que aleteaba.

Eran una nada divertida.
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1La técnica Capote no aplica, les advierto, a la lista de compras para la casa. Si necesitan comino, por más claro que esté, escríbanlo en alguna hoja. De lo contrario, serán el babaganouj o las lentejas quienes sufran. Y con ellos, ustedes.
2Pensándolo mejor, una novela con trescientas veintisiete historias de terror suena como un libro insoportable tanto de leer como de escribir. Hace bien mi memoria en censurarme. Es bueno que alguien se preocupe por mi salud mental de vez en cuando, así sea yo mismo.
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I have only words to play with (2).

Buscaba un cupo para su hija, el malnacido. Llevaba tres meses y medio convenciéndola. Estudia algo, hija, así sea un idioma, yo lo pago; dejar la escuela y dedicarte a la música, ya se vio, no dio resultado. Tienes casi treinta y dos; es hora de que contemples nuevas opciones.

Y tal vez tenía razón: El punk no está tan en boga como antes, por más Neo que lo maquillen.

Pero no crean que esa anécdota me conmovió. Yo conozco todas las tretas de estos viejos descriteriados. No me engañan.
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I have only words to play with (1).

Plinio se esconde en el baño.

Hoy, entre una multitud dispuesta a todo por conseguir un cupo en la escuela de idiomas, le reventé el pancreas de un codazo a un viejo que venía a mi lado haciéndose el idiota para, al primer descuido, adelantarme. Era un viejo ruín; se le notaba en esa cara redonda y canosa, en el gesto autocompasivo, en su bastón, en el tono de voz casi dulce al acercarse y preguntarme si esta era la fila para el curso de zulu. ¿Cómo no odiarlo?
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1.10.06

Nano.

1.
Nobody beyond this point (seriously).


2.
Nobody beyond this point (really?)


3.

Nano cumple años hoy. De estar en Urbana, lo habría invitado a almorzar en Mandarin Wok on me. Habríamos pedido spicy fish y alguna otra delicia, acompañados de ese té superdulce. Hablaríamos de la interminable Urbana-Champaign 61801. Refinaríamos el plot de nuestra película de entrenamiento. Tal vez, por la noche, iríamos a cine a ver alguna de esas vainas malas a las que él siempre acepta acompañarme. En Beverly siempre hay algo qué ver.

Luego de la película, si quedase tiempo, coronaríamos con malteada de chocolate y banano en Courier Café junto a Francina.

Hoy cumple años Nano. ¿Qué action figure le habría regalado?
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Gato (3).

Tenemos un gato. Se llama Plinio. Tiene diez meses. Es amarillo. Habla latín. Le gusta House, pero no tiene tanta paciencia como nosotros: se cansó al tercer episodio; corrió a esconderse al baño.

Plinio tiene miedo. Es temporal.

Welcome home, mate.

(Nota mental: Volvió a hacer calor en Barcelona. ¿Por qué?)
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