Calentamiento Global: Las curas de Bush.
He acá un excelente artículo comentando las propuestas contra el calentamiento global que el gobierno norteamericano recientemente sugirió.
12:44 • ¿Eco? • Compartir en Gacetilla
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Dos argentinos discuten a golpes en la calle bonsuccés. Ella tiene unos veintidos años, él ronda los treinta. Ella le suelta una patada en la pierna cuando él amenaza con abofetearla. Él responde de acuerdo a la amenaza, pesa el doble, casi la tumba, pero ella se reincorpora y se lanza en carga. Dice, entre golpe y golpe, que le repita lo que le dijo «si es tan hombre». Él le responde recordándole algo impreciso sobre su madre. A su lado, practicamente entre los dos, está un cochecito blanco donde va, arropado, el hijo de ambos. Se llama Agustín, como el abuelo materno. Tiene siete meses. Son las once y media de la noche, hace frío, y Agustín, entredespierto, escucha a sus papás pelear.
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And later? The passages above are from a book about my wartime years that I began to write and then abandoned. I wonder now what the book's final pages would have been like, its conclusion, its epilogue. What would have been written there about the end of the second world war? Nothing, I think. I mean, nothing conclusive. Because in some fundamental sense, the war did not end for me in 1945, or at any time soon afterwards. In many ways, something of it endures in me still. For those who lived through it, war is never over, not in an absolute way. It is a truism that an individual dies only when the last person who knew and remembered him dies; that a human being finally ceases to exist when all the bearers of his memory depart this world. Something like this also happens with war. Those who went through it will never be free of it. It stays with them as a mental hump, a painful tumour, which even as excellent a surgeon as time will be unable to remove. Just listen to people who lived through a war when they sit down around a table of an evening. It doesn't matter what the first topics of conversation might be. There can be a thousand topics. But in the end there will be only one: reminiscences from the war. These people, even after years of peace, will superimpose war's images on each new reality, a reality with which they are unable to fully identify because it has to do with the present and they are possessed by the past, by the constant returning to what they lived through and how they managed to live through it, their thoughts an obsessively repeated retrospection.
Dodo: This is our private stockpile for the Ice Age. Sub arctic temperatures will force us underground for a billion, billion years.Así, como siguiendo consejos de algún titular de The Onion, los Estados Unidos responden al problema del calentamiento global: Instalemos espejos gigantes en el espacio para desviar los rayos del sol. (Ya lo había dicho Bush justificando su desinterés en el documental de Gore: "...in my judgment we need to set aside whether or not greenhouse gases have been caused by mankind or because of natural effects and focus on the technologies that will enable us to live better lives and at the same time protect the environment".) Esto, por supuesto, al tiempo que dedican ingente esfuerzo a reducir en el papel su responsabilidad en el problema, sugiriendo cambios en el informe de las Naciones Unidas al respecto y asegurando que el tercer mundo (la gran mayoría del cual, a diferencia de EEUU, ha firmado el protocolo de Kyoto) es el que tiene que actuar, no ellos.
Manfred: So you got three melons?Ice Age

Y es que para tomar posesión del infierno sólo tienes que partirle la cara a un infeliz y bajar una escalera. Al infierno se baja en cuestión de minutos. Y ni siquiera tienes que preocuparte por buscar el camino: todos los caminos llevan a él —No tiene pérdida.Voy hoy caminando por la calle y me meto a un edificio del Eixample buscando una tienda de antigüedades que me había recomendado mi amiga Tulia. Le pregunto al de la puerta y él, sin pensar, me responde que suba a la primera planta, que ahí es. Entro al lugar, sospecho de inmediato que estoy en el sitio equivocado, pero digamos que me dejo atender: Una mujer que está convencida de que yo represento a Marie Claire me conduce a un pequeño bar donde me zampo dos tajadas jugosas de apple pie al ritmo de un jugo de toronja. El bar se llena de gente, más mujeres que hombres, y todos departen sonrientes, se conocen desde siempre. Mafias, pienso, mafias por todos lados.W. Arias


I supposed their furious indifference was reasonable. They had many good arguments that I would have agreed with in other circumstances. I assumed that once the war was over they would back Iraqis trying to build a democracy, while continuing to pursue Bush and Blair to their graves for what they had done. I waited for a majority of the liberal left to offer qualified support for a new Iraq, and I kept on waiting, because it never happened - not just in Britain, but also in the United States, in Europe, in India, in South America, in South Africa ... in every part of the world where there was a recognisable liberal left. They didn't think again when thousands of Iraqis were slaughtered by 'insurgents' from the Baath party, which wanted to re-establish the dictatorship, and from al-Qaeda, which wanted a godly global empire to repress the rights of democrats, the independent-minded, women and homosexuals. They didn't think again when Iraqis defied the death threats and went to vote on new constitutions and governments. Eventually, I grew tired of waiting for a change that was never going to come and resolved to find out what had happened to a left whose benevolence I had taken for granted.

When you teach a man to hate and fear his brother, when you teach that he is a lesser man because of his color or his beliefs or the policies he pursues, when you teach that those who differ from you threaten your freedom or your job or your family, then you also learn to confront others not as fellow citizens but as enemies, to be met not with cooperation but with conquest; to be subjugated and mastered.A veces me pregunto cuántos más hace falta que maten antes de que nos demos cuenta que nos están (¿nos estamos?) matando. Y lo de menos, en realidad, son los muertos. Eso no se puede revertir. Ese es un dato dado, estático. El problema no es que a un tipo le suelten ocho o nueve balas de sorpresa entre la cabeza, el problema es la manera como esos disparos terminan redefiniendo lo que consideramos vivir, como modifican nuestros límites personales y nuestras reglas de interacción, como engendran nuevos disparos que a su vez engendran nuevos huérfanos y nuevas venganzas, como poco a poco toleramos todo eso como si fuera algo normal.RFK, Cleveland, Ohio, Abril 5, 1968


ETA reivindica la acción con una bomba que produjo grandes daños ocurrida el 30 de diciembre de 2006 en el aeropuerto de Barajas de Madrid. Aparte de querer expresar firmemente que el objetivo de la acción armada no era causar víctima alguna, queremos denunciar que no se desalojase o vaciase el parking en el largo plazo de una hora, tras tres llamadas explicando el lugar exacto de la colocación del explosivo. Así pues, queremos hacer llegar nuestro más sincero pésame a las dos personas, Carlos Alonso Palate y Diego Armado Estacio, que perdieron la vida en esta acción, así como a sus familias, amigos y al pueblo de Ecuador.
(...)
Finalmente, ETA quiere decir que todavía sigue en pie el alto el fuego permanente que comenzó el 24 de marzo a las cero horas.
También tratarán de desmontar la versión de que actuaron con exceso de fuerza. Aunque se comprobó el uso de al menos una granada de fragmentación, de 156 proyectiles calibre 5.56 y nueve más calibre .308, los militares dicen que su capacidad de ataque era mucho mayor. "Teníamos 6 rockets —admitió Carvajal—. Si hubieramos usado sólo tres, hasta los carros hubieran quedado incinerados."Tomado de este reportaje sobre la masacre de Jamundí
"POR FAVOR ...HAY SER MAS ACADEMICOS ANTES DE OPINAR ACA" (Comentarista de los foros de El Tiempo)


"Sometimes," Miles with a strangely apprehensive note in his voice, "these peculiar feelings will surround me, Lindsay... like the electricity coming on—as if I can see everything just as clear as day, how... how everything fits together, connects. It doesn't last long, though. Pretty soon I'm just back to tripping over my feet again."Días Perdidos (~213Kb, PDF) es, como su nombre lo indica, una selección (sin mayor trabajo de edición posterior) de veintiocho textos cortos de ficción que publiqué en este sitio durante el año pasado. Digamos que es un regalo de reyes para ustedes, los hipotéticos lectores. Casi todos los textos tratan sobre lo mismo, pero lo mismo es, ahora que lo pienso, un espacio bien amplio para divagar.T. Pynchon, Against the day
Ce petit ouvrage permet à tout un chacun de composer à volonté cent mille milliards de sonnets, tous réguliers bien entendu. C'est somme toute une sorte de machine à fabriquer des poèmes, mais en nombre limité; il est vrai que ce nombre, quoique limité, fournit de la lecture pour près de deux cents millions d'années (en lisant vingt-quatre heures sur vingt-quatre).R. Queneau
La literatura combinatoria alcanzó uno de sus primeros grandes premios de montaña durante el siglo pasado tras la publicación, en 1961, de los Cent mille milliards de Poèmes de Raymond Queneau —el personaje a la derecha—. Su segundo gran premio vino con la popularización, durante los ochenta, de los libros de Elige tu propia aventura, producto de un colectivo de autores desconocidos. Y me ofreció aquellas páginas fotocopiadas que se hallaban delante de él. Al pasármelas rozó por un instante mi pulgar con el suyo y me estremecí ante ese contacto. Tenía la sensación de que nuestro pasado y nuestro futuro estuvieran en nuestros dedos y se tocasen. Por eso, después de haber comenzado a leer el texto ofrecido, en un momento dejé de pensar en el texto y lo hundí en mi sentimientos. En esos instantes de ausencia y de olvido, ante cada línea leída, pero no comprendida ni recibida, pasaron siglos, y cuando algunos instantes después reaccioné y volví a tomar contacto con la lectura, supe que el lector que vuelve desde la alta mar de sus sentimientos ya no es el mismo que poco antes se había embarcado hacia ella. Recibí más y supe más al no leer aquellas páginas que leyéndolas, y cuando le pregunté al doctor Muavia cómo habían llegado a su poder, me dijo algo que me sorprendió aún más:
Y me ofreció aquellas pocas hojas fotocopiadas que se hallaban delante de él. Habría podido apretar el gatillo en ese instante. Mejor momento no había: en el jardín un solo testigo, y era sólo un niño. Pero las cosas sucedieron de otra manera. Alargué una mano y agarré esas pocas excitantes páginas que ahora adjunto a esta carta. Y, por consiguiente, no disparé, sino que cogí aquellas hojas: miraba esos dedos sarracenos con uñas como avellanas y pensaba en el árbol que Haleví menciona en su libro sobre los jázaros. Pensaba que cada uno de nosotros se parece a ese árbol: cuanto más nos elevamos hacia lo alto, en el cielo, entre los vientos y la lluvia, hacia Dios, tanto más debemos profundizar con nuestras raíces a través del fango y las aguas subterráneas, hasta el infierno. Con esos pensamientos en mi mente, leí las páginas que me entregó aquel sarraceno de los ojos verdes. Me dejaron estupefacta. No sabe crédito a mis ojos y pregunté al doctor Muvia cómo habían llegado a su poder.