25.2.07

Metamorfosis.


1

Dentro de mi recorrido aleatorio por la obra cuentística de John Cheever, ayer salió Metamorphoses, una serie de cuatro relatos cortos que describen varias instancias de cambios. Cambios drásticos. Discontinuidades del destino. Desde que mi amiga Melba me dijo que a ella le parecía que yo vivía obsesionado con historias de esas, me he obsesionado un poco más. Siento que me hablan. Son las cosas que hace la conciencia de saberse algo.

Cambios: Alguien ve una cosa. Una que, aunque prosáica, no debería haber visto, y esa visión lo transforma y lo destruye en cuestión de días. Otro, desesperado, se despoja de razones en horas, se vacía. "He always sings of inessentials, never about the universality of suffering and love, but thousands of men and women go off to the stores as if he had, as if this was his song." Alguien más, al morir, se convierte en un eco a las afueras de la casa de su madre. Finalmente, un hombre decide romper con sí mismo, y al hacerlo, renueva literalmente su percepción del mundo. No lo puede sorportar.

2

Es como con mi tía Irma, la hermana mayor de mi mamá. Ella es muy vanidosa y hace unos meses, de regalo de cumpleaños, se compró un tubito de botoina, una especie de botox de uso externo. Ahora los nietos no la reconocen, y cuando los dejan con ella, se echan a llorar.

3

Ayer, continuando con mi batalla interminable, capturé una cucaracha exploradora detrás de la nevera. La apresé con una toalla de papel y, creyéndola muerta, la arrojé a la basura. Sin embargo, cuando estábamos amarrando la bolsa para llevarla al contenedor, Mónica juró haber visto al bicho moverse.

Imaginemos ahora que seguimos a la bolsa. La dejamos en el contenedor a las once. Por la noche pasa el camión y la recoge. Imaginemos que la cucaracha, honrando la fama de su especie, sobrevive al proceso de procesamiento y transporte, y hoy viaja entre las jugosas basuras de nuestra calle hacia un vertedero. Imaginemos que la cucaracha tiene mediana consciencia de lo que ocurre y algo parecido a una memoria. ¿Será ese un viaje feliz?

Imaginemos, para terminar y sólo por jugar, que esa cucaracha fuera un hombre. Reformulemos la historia: Un hombre camina por la calle y es capturado por unos malhechores que lo apalean hasta creerlo muerto. De hecho, no son malhechores, son agentes del Sistema, funcionarios eficientes. El tipo se equivocó de calle. Esas cosas pasan. En otra versión de esta reflexión podemos ahondar en las circunstancias específicas de su crimen, por ahora preocupémonos por su destino. Una vez apaleado, los malhechores lo suben en una avioneta y lo lanzan al atlántico, pero sobrevive a la caida y llega a... ¿a dónde llega? Vuelvo a preguntar: ¿Será el hipotético viaje de mi cucaracha uno feliz? ¿Cuál será la felicidad de las cucarachas?

4

Hoy, mi película de cambios favorita es El topo, de/por/con/para Alejandro Jodorowski. Mi segunda película de cambios favorita es Contacto Sangriento, con Jean Claude Van Damme. La tercera es un documental sobre la vida de Michael Jackson que vi una vez en E!.

5

Al leerle mi reflexión sobre la cucaracha, Mónica me aclaró que en España no hay vertederos sino incineradores. No hay caso: Todos los caminos conducen al infierno.
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