Reporte de daños (17).
We need to develop a new vocabulary for lying, a taxonomy, a way to distinguish the lies that the liar himself believes in —a way to signal those lies could more accurately be understood as dreams. Lies —they make for tidy little phychological Doppler effect, tell us more about a liar than an undistorted self-report ever could.Desde mi paso por Luminy en noviembre de 2007 mi garganta no es lo que era. Creo que no fui suficientemente preparado para el frío —yo qué iba a saber que en Marsella nevaba a principios de noviembre— y tuve un conato de neumonía. Durante los cinco meses que llevo en Lyon he sufrido dos resfriados fuertes con bastante congestión y las consecuentes molestias. La más grave es que me cuesta dormir, o más bien pierdo capacidad de decisión con respecto al acto de dormir: la asfixia me despierta a las cuatro o a las tres y desde ahí hasta las seis o siete no importa cuánto me suene —disculparán los detalles escatológicos— no me puedo acostar sin que vuelva a quedar sin conductos nasales funcionales. El resultado es que caigo fulminado a las siete y me levanto a las doce con dolor de cabeza, más congestión y la boca pastosa. Odio estos días cuando me siento podrido por dentro. Paso el día entero cansado y me cuesta concentrarme. La dosis de congestión fuerte se repite cada noche. La cabrona es puntual, para colmo. De día parecería que ni existe. Será porque no me acuesto.Rivka Galchen, Atmospheric Disturbances
Ahora que Mónica no está veo televisión de madrugada. Ayer vi un bombardeo israelí en directo. Aljazeera tenía en la línea telefónica a un señor que vive en Gaza y que les contaba cómo era su vida durante estos días. Acompañaban la conversación con un paneo de Gaza de madrugada desde el edificio donde transmiten. El señor detenía un momento su respuesta y decía que había explosiones cerca, un par de segundo más tarde el horizonte se iluminaba varias veces. El señor decía que esas habían caido cerca. El entrevistador, desde Washington, le decía que nosotros también las estábamos viendo. Me pregunto si eso le serviría de consuelo al señor al otro lado del teléfono.
Hoy al medio día leía noticias mientras desayunaba. No sé bien qué fue lo que me afectó pero tuve una crisis de angustia que alcanzó a durar lo suficiente como para preocuparme. Por si acaso cerré mis canales informativos y me dediqué el resto de la tarde a leer Atmospheric Disturbances.
Aunque la historia de la novela no es precisamente antidepresiva la ansiedad bajó un poco. Mi mamá dice que la ansiedad es común en nuestra familia. Es lo que mi abuela llama "los nervios". Me gustaría saber controlarla mejor especialmente ahora que se ha vuelto más frecuente. Me preocupo por cualquier cosa y la preocupación se alimenta de sí misma hasta que se transforma en una molestia física.
La historia de Atmospheric Disturbances trata sobre un psiquiatra de cincuenta y un años que sospecha que su mujer no es su mujer sino una impostora que se hace pasar por ella, un simulacro. (La última novela de Richard Powers tiene una premisa similar, ahora que lo pienso.) Como el psiquiatra cree que su mujer ha sido reemplazada entonces inicia su búsqueda. Primero en Nueva York, donde viven, y luego en Buenos Aires, donde ella nació. La situación es absurda y muy triste. La comedia de la confusión y la demencia resulta ser, al menos hasta donde voy, una capa superficial de una historia de amor en crisis y repleta de nostalgia.
Esta semana será movida.
Etiquetas: aljazeera, ansiedad, atmospheric disturbances, guerra, lecturas, mentiras, ridka galchen
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