5.2.09

Fantasma

Me levanto temprano, antes de que salga el sol. La vecina saca el perro a las seis, el perro ladra mientras esperan el ascensor y esos ladridos me levantan. Desde que llegué a este lugar no necesito despertador.

Cuando estábamos vivos mi mujer me despertaba antes de irse a trabajar. Usualmente no me daba cuenta cuando dejaba la cama pero sí la sentía acercarse y darme un beso antes de salir. Olía a ducha. A veces me daba un beso, a veces me daba dos. Me gustaban esos besos. Eran una buena manera de empezar el día. Luego yo levantaba a la niña y la acompañaba al colegio.

Por las mañanas salgo a comprar el pan. Compro media barra cada día, es suficiente. No necesito hacer dieta pero si como mucho pan me lleno de aire. La señora de la panadería dice que debería dejar de usar mi chaqueta con este calor, pero prefiero no arriesgarme. Además, en la casa siempre hace frío.

Durante el día leo los diarios. Me gustan las noticias deportivas y las columnas de opinión. Me gusta también que últimamente se tomen en serio lo paranormal. Antes había que buscar revistas especializadas para enterarse de los descubrimientos y lo avances, para hacer consultas, pero ahora lo paranormal está en todas partes. Eso está bien. Me gusta que sea así.

Hoy leí en el periódico la historia de un señor que visita la tumba de su hija en el cementerio todas las tardes al regresar del trabajo. A raiz de la muerte de su hija su mujer lo dejó. El cementerio queda lejos de su casa, al otro lado de la ciudad, pero de todas maneras el señor sale de su trabajo en el supermercado, toma su bicicleta y pedalea hasta el cementerio. Dice que le gusta hablar con su hija, que lo hace sentirse mejor, menos solo. Le cuenta cosas de su vida. Ella no le responde pero a él le gusta hablar. El señor le pregunta a La Doctora si está haciendo algo mal.

Alguna vez yo también le escribí una carta a La Doctora pero ella nunca me respondió. Tal vez escribí mal su dirección. Tal vez no hice la pregunta apropiada. La Doctora elige las preguntas más interesantes y siempre responde cosas muy sabias. Al señor del cementerio le dijo que tuviera paciencia, que su hija le hablaría cuando tuviera algo que decir. A la mujer que persiguen los gatos le recomendó que se mudara a otra ciudad.

Me pregunto si los vivos nos leen.

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