25.3.09

Anécdota apócrifa sobre Stephen Hawking que oí mientras caminaba por la Universidad Nacional

Creo que al principio es una conversación sobre una fiesta salida de control y las consecuencias nefastas para el promedio de uno de los dos. La vaina es que no todo el mundo es Stephen Hawking, dice el borracho, excusándose. El otro le pregunta quién es ese. El borracho le dice que es un astrónomo importantísimo, y luego le cuenta que una vez, cuando ese man estaba en la universidad, le pusieron doce problemas en un curso de física que estaba tomando. Todos los compañeros se dedicaron la semana entera a resolver los problemas y mientras tanto Hawking, reconocido beodo, se dedicó a tomar. Llegó el sábado y el tipo llevaba seis días pint viene pint va (lo que explicaría parcialmente su estado neurológico actual (n. del ed.)), pero la tarea era para el lunes así que se fue para su apartamento dizque a trabajar. Los compañeros, que llevaban matándose con los tales problemas y apenas habían terminado el cuarto, decidieron ir a visitar a Hawking para preguntarle cómo iba con eso y lo encontraron guasqueado en la cama, inconsciente y vuelto nada. Asustados, lo despertaron, y luego de darle su alkaseltzer con limón le preguntaron cómo iban los problemas. El tipo les dijo como quien no quiere la cosa que esa tarde, cuando volvió de la fiesta, había trabajado un par de horas y sólo había logrado hacer solamente seis de los doce. Mañana domingo los termino, agregó. Y así fue.

Es que el que sabe, sabe, hermano, dijo el otro tipo.

Pues sí, dijo el borracho. Yo no sé para qué estudio esta mierda.

(Adenda Parentética: ¿Les conté que una vez pensamos en entrar a la oficina de Stephen Hawking en el Instituto Newton, sacarlo en la silla, meterlo en un baño, robarle la batería y abandonarlo a su suerte?

No lo hicimos, claro está.

Nos sobra imaginación pero nos falta bravura, lamentablemente.)

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