Everything Ravaged, Everything Burned (1): Primeros cinco.
Los primeros cinco relatos de Everything Ravaged, Everything Burned me recuerdan ciertos planes de adolescencia abocados al fracaso pero que de cualquier manera terminamos haciendo digamos que para bien. En dos de estos cuentos, por ejemplo, un forastero y uno o varios locales terminan bañándose desnudos en un charco barriento lleno de basura o bichos y parecen felices. En varios hay animales que son caputurados con torpeza y que luego mueren muertes dolorosas, como esa rana que una vez diseccionamos entre Nafer, Gustavo y yo para suplir la carencia de disecciones de animales vivos en el currículo de biología de séptimo. Una historia horrible. Mea culpa. Los cuentos de Wells Tower parecen muchas cosas y casi nunca son lo que parecen. No son cuentos de sorpresas ni de finales redondos ni de narradores frígidos resignados a describir desde la distancia. Tampoco son cuentos esencialmente tristes ni felices. No son cuentos que terminen bien ni mal sino que terminan a secas en ese limbo emocional que crea vacíos en el estómago de naturaleza incomprensible. Nadie es destruido. Nadie es redimido. Para serles sincero, yo no sé de qué van estos cuentos que leí de sopetón entre ayer y hoy tras postergarlos por dos meses. Y estoy seguro, para colmo, de que si volviera a leerlos sentiría exactamente lo mismo. A veces me da la sensación de que son variaciones alrededor de algo pero soy incapaz de aislar el algo. A veces digo ah, claro, y luego digo, ah, no, mentiras, ya no. Hay un cuento que me recuerda las playas puercas de Tolú y mis desventuras de pescador novato en sus rompeolas. Otro me pone a pensar en mi relación con mi hermana, Liliana ("Ours isn't the kind of brotherhood I would wish on other men, but we are blessed with a single, simple gift: in these rare moments of happiness, we can share joy as passionately and single-mindendly as we do hatred. As we skimmed across the dimming lake, I could see how much it pleased him to see me at ease, to have his happines magnified in my face and reflected back at him. No one said anything. This was love for us, or the best that love could do.") Otro más me fuerza a sospechar que lo que hay acá detrás de esto es la historia de una sóla familia demolida a pocos golpes. Y hay niños en los cuentos: hijos, hermanos, padres consumidos por la demencia, niños de todas las edades aprendiendo a pararse y caminar. Esas cosas son siempre milagrosas.
Etiquetas: animales, cuentos, desamores, everything ravaged everything burned, hermandad, niñez, viajes, wells tower
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