Veterinario (Villeurbanne)
El veterinario es de Tunes. Viaja a casa cada agosto a visitar a su familia. Habla en un inglés rudimentario del que se disculpa todo el tiempo (aunque es mucho mejor que nuestro francés) y vive en Francia hace veinticinco años. Aquí estudió y tiene su mujer e hijos. Mientras mide la temperatura de Plinio (normal) nos cuenta su propia teoría de la caída de las torres gemelas: todo fue acordado previamente. Bush y Bin Laden son prácticamente la misma persona. ETA está involucrada. Un avión norteamericano llevó a la familia Bin Laden a un sitio seguro horas antes de los atentados. Todo está en un libro francés que leyó. Una novela. No recuerda el título, pero todo está ahí. Hace un gesto cuando habla de eso: infla los cachetes y los explota con un dedo. Creo que quiere decir que todo es mentira. Repite ese gesto varias veces mientras conversamos. Cuando me entero de que es de Tunes le cuento que mi profesor de árabe en Barcelona también era de allá. Me dice que el árabe es un idioma matemático, completamente lógico. Su hijo, por ejemplo, aprendió las reglas básicas en veinte minutos. En una hoja del recetario resume las reglas de conjugación y los pronombres. Es el idioma más sencillo del mundo. En el reverso nos explica su molestia por la incoherencia entre el francés oral y el escrito, la naturalidad de leer los números empezando por las unidades, la inútil complicación de los tiempos verbales y sus conjugaciones irregulares. Entre ampolla de vacuna y ampolla de vacuna lista palabras francesas que vienen del árabe. Un amigo suyo las compila y planea escribir un libro con ellas. Marsella es una palabra árabe. Viene de puerto. Cuando nos vamos a ir se despide y me pide que vuelva por su consultorio cuando regrese del Canadá. Le encantaría volver a hablar conmigo. Antes de irnos nos regala varias bolsas de comida, un tubo de malta para las bolas de pelo (tres centímetros por tres días) y calmantes para el viaje (medio comprimido dos horas antes salir para el aeropuerto y uno en caso de que se altere una vez en vuelo). Antes de inyectarlo, restriega su cara contra la de Plinio y me parece que hasta ronronea un poco. Les da confianza y los tranquiliza, nos explica. Mañana se va de vacaciones. Nos desea buena suerte. Es una pena que no lo conociéramos antes.
Etiquetas: canadá, francia, idiomas, lyon, personas, plinio, tunes, veterinarios, viajes, árabe
13:29 • Compartir en Gacetilla
❉❉❉


