17.7.09

Without you.

That a little-mentioned paradox of Substance addiction is: that once you are sufficiently enslaved by a Substance to need to quit the Substance in order to save your life, the enslaving Substance has become so deeply important to you that you will all but lose your mind when it is taken away from you. Or that sometime after your Substance of choice has just been taken away from you in order to save your life, as you hunker down your required A.M. and P.M. prayers, you will find yourself beginning to pray to be allowed literally to lose your mind, to be able to wrap your mind in an old newspaper or something and leave it in an alley to shift for itself, without you.
I.J.
Lo que me recuerda la historia de este panadero o cocinero que mi hermana conoció cuando estaba haciendo el documental sobre el centro de venopunción del barrio de La Mina en Barcelona. La historia cuenta que el tipo estaba en lo más profundo de su adicción al caballo. No recuerdo si en el documental lo menciona pero lo cierto es que el tipo sabía que algo no estaba bien con él, que su vida no era sostenible de la manera que la llevaba, así que un buen día decidió Dios sabe en qué estado que iba a saltar de un puente peatonal a la carrilera de un tren para acabar con su vida miserable de una vez por todas. No tengo claras las tecnicalidades. Sea como sea, el tipo cumplió su determinación. Ahora pienso que pudo ser una cosa que decidió al vuelo mientras cruzaba el puente peatonal y vio el tren pasar bajo sus pies y pensó que esa podía ser una salida indolora a todas sus desgracias, barrido por un tren, quién sabe. El punto es que saltó y cayó suficientes metros para matarse pero no se mató. Cayó en picada, de cabeza, pero no se mató. Hubo contusiones, fracturas y hemorragias pero no se mató. En cambio quedó en coma por un cierto número indeterminado de meses, digamos seis, luego de los cuales recobró la consciencia y, cuando se preparaba para entrar en shock histérico por regresar a la vida triste de la que creía haber escapado, descubrió para su sorpresa que ya no necesitaba la heroína. No le hacía falta. Recordaba vagamente la sensación de necesidad pero esa sensación, esa hambre que lo había acompañado durante no sé cuántos años, ya no estaba ahí, se había esfumado. Durante los meses en coma había superado, inconsciente, lo más duro del proceso de desintoxicación y los padecimientos del temible síndrome de abstinencia. En la entrevista decía que había tenido suerte y que estaba feliz de tener esta nueva oportunidad de hacer algo provechoso con su vida.

Etiquetas: , , ,

❉❉❉