2.8.09

Cada viaje es cada viaje.

Por la razón que sea usted se va. Es algo que ha hecho muchas veces. Sabe irse y llegar. Sabe rehacerse en un lugar donde jamás ha vivido. Le cuesta todavía, pero mucho menos. Lo de las mudanzas debería ya ser una rutina pero no, no funciona así. La partida y la mudanza siempre implican desgaste emocional, irritación, ansiedad, conversaciones telefónicas con personas que no entienden absolutamente nada de nada y a veces, para compensar, mienten, además de revisiones minuciosas de todo tipo de detalles en aras de optimizar todo lo concebible. Y son tantas las variables y los factores que la optimización nunca sobrepasa la fase de deseo arraigado de orden que a su vez impide hacer cosas sin pensar aunque pensar sea algo medio imposible dadas las circunstancias, así que usted se siente incapaz, totalmente incapaz. Se siente mutilado. Le dan ganas de llorar. Es una tontería, sí, pero todo, cualquier cosa, por más mínima, parece de repente imposible de lograr, y aunque usted en el fondo sabe que todo tiene solución en ese justo momento esas claridades poco importan porque no aportan a la solución. Usted no quiere tranquilidad: usted quiere un pasaje de este punto a este otro y luego una manera eficiente de llegar de este a este, y quiere que estos dos eventos independientes se conecten naturalmente y además le permitan por el amor de Dios llevar a su gato con usted, porque su gato para ese momento llevará más de diecisiete horas de viaje va a estar cansado, mareado y hambriento y a usted le parece inaceptable dejarlo solo así en un vagón oscuro y mal ventilado que viene acompañado de una advertencia amenazante: la responsabilidad es suya, no nuestra. ¿Así cómo confiar?

Etiquetas: , , , , , , ,

❉❉❉