29.9.09

Nano (Continuous Ultimate)

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Logicomix (1): Malas y buenas noticias.

Leí Logicomix. Lo vi ayer en la librería y no me aguanté. No me decepcionó pero tampoco me sorprendió. Es un libro bien hecho, tiene una estructura interesante, juega a varios niveles, intenta explorar temas que por lo general se dejan de lado en literatura y lo hace de una manera —digamos— educada. La crisis de los fundamentos de las matemáticas es una gran historia, llena de personajes interesantes —todos con egos gigantescos— que se embarcaron, cada uno a su manera, en la tarea de solucionar un problema que había estado por ahí desde siempre pero todos habían pasado por alto: ¿cuáles son las bases que sostienen las matemáticas en pie? ¿son sólidas? ¿son elásticas? ¿¡existen!? Durante mucho tiempo nadie dudó de la fortaleza del sistema. Es lo que pasa cuando las cosas funcionan y dan frutos: se crea confianza en la tradición y al cabo del tiempo esa confianza se confunde con la certeza de que nada puede pasar y todo seguirá siendo como siempre ha sido. Se supone que la crisis fue un producto de las geometrías no euclidianas aunque otros dicen que el trabajo (genial) de Cantor sobre la naturaleza del infinito también contribuyó. Yo creo que era algo que tenía que pasar más temprano que tarde. Cuando en un juego de Jenga la torre crece demasiado es inevitable dudar: ¿hay algo allá abajo? A finales del siglo 19 había suficientes piezas superpuestas (suficiente geometría, suficiente álgebra, suficiente análisis) para empezar a mirar hacia abajo con cuidado y asegurarse de que hubiera más que aire. Algo que me gustó mucho de Logicomix es que logra transmitir cómo el viaje desde los problemas de Hilbert hasta el teorema de incompletitud fue una hazaña inmensa cuya conclusión causó inicialmente gran consternación entre sus protagonistas. Por un momento el drama épico transmutó en tragedia. Muchos se sintieron derrotados. Muchos entendieron los resultados de Gödel como una falla inaceptable que nos impediría recobrar la confianza en el viejo juguete. Sin embargo esto no ocurrió. Los teoremas de Gödel, a la larga, nos convencieron de que las matemáticas no estaban condenadas a la automatización. Ese era su verdadero sentido. Los teoremas no hablaban sobre la incapacidad del sistema sino sobre nuestra importancia en el juego. Las matemáticas no eran un divertimento programable del que podíamos desentendernos y dejar en manos de las máquinas. Esa fue una buena noticia. Muchas cosas grandes han pasado desde entonces. Logicomix termina, tal vez, demasiado pronto.

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28.9.09

Everybody's doing it! (You can do it too.)


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27.9.09

El precio del pollo

A continuación un fenómeno para el cual no encuentro explicación:

Hace unos días fuimos a un supermercado grande y supuestamente barato a hacer la primera gran compra de insumos para el hogar. Con este propósito nos armamos de nuestro carrito comprado en Walmart y caminamos los veinte minutos que nos separan del supermercado (llamado No Frills). Dentro de nuestra lista habitual de ingredientes nunca faltan las pechugas de pollo porque son versátiles. La pechuga de pollo es el tofu de los carnívoros. Desafortunadamente, las pechugas de pollo costaban trece dólares el kilo. El precio nos pareció insultante y no compramos. Para compensar conseguimos morcilla de Portugal. La hicimos el lunes con papas y manzana.

Hace dos días fuimos al Valumart que queda a dos calles de la casa (pero no es supuestamente tan barato como No Frills) y, por curiosidad, revisé los precios del pollo, todavía ardido en mi honor por ese precio insultante del otro día. Valumart, sin embargo, ofrecía el kilo de pechuga de pollo a dieciocho dólares. Tragué saliva.

Es de verdad triste, le decía a Mónica, que el pollo se vaya a convertir en un lujo. El pollo nunca debería ser un lujo.

Menos mal que el hígado de res siempre es regalado.

Ayer volvimos al Valumart a comprar polvo de hornear para hacer un pan de banano. De nuevo cruzamos la zona de las carnes y una vez más, por curiosidad, revisé los precios del pollo. Las pechugas de pollo costaban siete dólares el kilo. Entre sorprendidos y emocionados compramos catorce pechugas y las metimos en el congelador.

Me gustaría saber cuál es la razón de esas fluctuaciones.

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26.9.09

Londres, Ontario (Un mes)













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Bleu

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24.9.09

Poemas y Máquinas

Although Atlas is not a machine built to handle textual materials, he uses the dead hours of the night to get it to print out thousands of lines in the style of Pablo Neruda, using as a lexicon a list of the most powerful words in The Height of Macchu Picchu, in Nathaniel Tarn's translation. He brings the thick wad of paper back to the Royal Hotel and pores over it. 'The nostalgia of teapots.' 'The ardour of shutters.' 'Furious horsemen.' If he cannot, for the present, write poetry that comes from the heart, if his heart is not in the right state to generate poetry of its own, can he at least string together pseudo-poems made up of phrases generated by a machine, and thus, by going through the motions of writing, learn again to write? Is it fair to be using mechanical aids to writing — fair to other poets, fair to the dead masters? The Surrealists wrote words on slips of paper and shook them up in a hat and drew words at random to make up lines. William Burroughs cuts up pages and shuffles them and puts the bits together. Is he not doing the same kind of thing? Or do his huge resources — what other poet in England, in the world, has a machine of this size at his command — turn quantity into quality? Yet might it not be argued that the invention of computers has changed the nature of art, by making the author and the condition of the author's heart irrelevant? On the Third Programme he has heard music from the studios of Radio Cologne, music spliced together from electronic whoops and crackles and street noise and snippets of old recordings and fragments of speech. Is it not time for poetry to catch up with music?

He sends a selection of his Neruda poems to a friend in Cape Town, who publishes them in a magazine he edits. A local newspaper reprints one of the computer poems with a derisive commentary. For a day or two, back in Cape Town, he is notorious as the barbarian who wants to replace Shakespeare with a machine.
J.M. Coetzee, Youth

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23.9.09

The Cage Was Unlocked All Along


(clic)

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Gonta

El sábado adoptamos a Gonta. Tiene ocho semanas, cerca de un kilo de peso, habilidad innata para la escalada (de personas) y varios MegaJules de energía. Además es ninja. Siguiendo la tradición narrativa de los anuncios de oferta de gatos abandonados en línea, Gonta es el único sobreviviente de una camada de siete que el grupo de rescate encontró en un contenedor de basura entre una bolsa. Gonta y Plinio, tras superar sus diferencias territoriales iniciales, se han convertido en hermanos y (por ende) enemigos irreconciliables que, pese al odio mutuo, duermen juntos y se abrazan cuando nadie los está mirando. Mi abuela, que siempre detestó que mi abuelo tuviera perros pero fuera ella a quien le tocara cuidarlos, me manda a decir que no me encariñe con ellos. Que es ocioso querer animales. Que los animales se mueren. Que hay que guardar lágrimas para las cosas que importan. Mi mamá agrega que uno nunca puede/debe querer a los animales como quiere a las personas porque las personas, bueno, son personas. A mí me cuesta creer que alguien pueda medir y diferenciar el amor que siente por las cosas que quiere dependiendo de su (efímera) naturaleza. Hasta ahora creo que nunca me ha faltado cariño para dar. Será porque quiero poco.

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22.9.09

Nadie

Voy a decir más: los perros no deberían morirse porque son unas máquinas de dar amor. Mientras las personas son ruines y egoistas, los perros son amigos sinceros que confían en nosotros y aprecian cualquier gesto de cariño que les demos. Viven para esos gestos y para retribuirlos con creces. No hay nadie que nos quiera más que un perro a quien queremos.

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Todos los perros van al cielo (pero no por eso es menos triste que se vayan)


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18.9.09

Yo quisiera tener una hija que se llamara Adelaida

Hace unos días fuimos al centro a ver District 9. Luego de salir del cine caminamos por la calle Dundas hacia el oriente hasta llegar a la calle Adelaide. Quienes conocen la ciudad nos han advertido que nunca jamás debemos cruzar la calle Adelaide porque del otro lado de la calle Adelaide, bueno, pasan cosas malas. Mónica iba de mal genio cuando salimos de cine, por eso había que caminar. La película la descompensó un poco, a mí también. Esta es una de esas películas que muestra versiones ligeramente veladas de hechos reales cuya realidad uno conoce o cree conocer pero que de cualquier manera, al verlos en pantalla, así sea en versiones veladas-cienciaficcionadas, lo molestan. Y no es porque uno olvide ni porque necesite constatarlos. La película no permite constatar nada. La película simplemente despierta una indignación que uno siempre tiene guardada entre las costillas; la saca del letargo y le dice oiga, ¿se acuerda?, y efectivamente la cosa entre las costillas se acuerda y aprieta y genera el consabido vacío físico que el cerebro transforma (soy bastante liberal con los mecanismos fisiológicos y neuronales aquí, disculparán) en ira o frustración o impotencia u otra de esas cosas que si lo cogen en un mal día lo hacen llorar y/o aguantarse las ganas de darle puños a algo sólido para que al menos duela. Es medio triste que haya que ver películas para pensar en esas cosas.


La caminata hacia la calle Adelaide viene a cuento porque District 9 es una película sobre segregación. Algunos dicen que el referente fundamental es el Apartheid, porque, claro, es filmada en Johanesburgo, pero yo creo que District 9 nos está hablando de segregaciones más presentes y tal vez más sutiles. Segregaciones como la que evidencia nuestra caminata hacia la calle Adelaide donde, a partir de cierto momento, el paisaje urbano cambia radicalmente y dejamos de estar en el centro de la ciudad para estar en un lugar de edificios bajos de ladrillo (algunos sellados, otros no) y dinners de desayuno (café, tocineta, huevo, pan) por cuatro dólares con señores tirados en la calle fumando pedazos diminutos de cigarrillos y mujeres en piyama sucia de conejos con obesidad mórbida que ruedan desparramadas por las aceras en sus sillas electricas mientras abrazan un paquete de pretzels gigante como si fuera su único y verdadero amigo. La sociedad, como la ciudad, cambia al cruzar Adelaide. Adelaide es un portal. Media cuadra al oriente hay una librería mística de paredes rojas y cortinas negras con fotos de Anton LaVey en la vitrina, y frente a esa librería un centro comercial abandonado del que sobrevive únicamente un bar al aire libre lleno de señores barbudos sin camisa. En una esquina hay una casa de acogida de adictos con un aviso de cartón en la puerta que dice que no hay cupos y muchas personas en el patio del frente paradas tomando café en vasitos de papel. Casi no hablan. En la zona hay varias tiendas de muebles usados. Todo huele a mercado de las pulgas concentrado, a mugre y polvo añejo, hongueado. La gente nos mira al pasar. Creo que nunca nos habíamos sentido tan forasteros como caminando por ese lugar. Cuesta creer que esté a sólo veinte minutos de acá.

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16.9.09

Jim Henson: Role Model No. 6

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12.9.09

Sometimes I get afraid when you forget you have to talk more simply to me

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Don't expect me to die for thee

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Esa señorita texana...


(clic)

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Ladies and gentlemen!


You've read about it in the newspapers! Now, shudder as you observe, before your very eyes, that most rare and tragic of nature's mistakes!

I give you... The average man.

Physically unremarkable, it has instead a deformed set of values.

Notice the hideously bloated sense of humanity's importance. The club footed social conscience and the withered optimism.

It's certainly not for the squeamish, is it?

Most repulsive of all, are its frail and useless notions of order and sanity. If too much weight is placed upon them...

...they snap.

How does it live, I hear you ask?

How does this poor, pathetic specimen survive in today's harsh and irrational world?

The sad answer is "not very well."

Faced with the inescapable fact that human existence is mad, random and pointless, one in eight of them crack up and go stark slavering buggo!

Who can blame them? In a world as psychotic as this...

...any other response would be crazy!

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11.9.09

Сталкер

Сталкер

"¿Qué fue? ¿Un meteorito? ¿Una visita de habitantes del abismo cósmico? Sea como sea, nuestro país ha presenciado el nacimiento de un milagro — la Zona. Enviamos tropas de inmediato. No regresaron. Entonces rodeamos la Zona con un operativo policial... Creo que fue lo correcto. Realmente no lo sé..."
Aparte de una entrevista al profesor Wallace, ganador del premio Nobel

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9.9.09

Como dicen los curas, lo mejor es la abstinencia.

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Weeping

We created cars to fight for space to be in
We created work to waste our time
We created love, so one can be the victim
We all need, as a result, we all need love
But don't know what to do with it
What's the sense of a situation we can't fight
It's alright when you both want to fight
But when one of them doesn't want to fight
It's the end of love.

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Forgotten

Poincaré arrived at an exceptionally early hour of the morning, complaining at once about the behaviour of the mathematician Weierstrass, Sophia's old mentor, who had been one of the judges for the kinf of Sweden's recent mathematical prize. Poincaré had indeed been awarded the prize, but Weierstrass had seen fit to announce that there were possible errors in his—Poincare's—work that he, Weierstrass, had not been given some time to investigate. He had sent a letter submitting his annotated queries to the king of Sweden—as if such a personage would know what he was talking about. And he had made some statement about Poincaré being valued in future more for the negative than the positive aspects of his work.

Sophia soothed him, telling him she was on her way to see Weierstrass and would take the matter up with him. She pretended not to have heard anything about it, though she had actually written a teasing letter to her old teacher.

"I am sure the kind has had much of his royal sleep disturbed since your information arrived. Just think of how you have upset the royal mind hitherto so happily ignorant of mathematics. Take care you don't make him repent of his generosity..."

"And after all," she said to Jules [Poincaré], "after all you do have the prize and will have it forever."

Jules agreed, adding that his own name would shine when Weierstrass would be forgotten.

Every one of us will be forgotten, Sophia thought but did not say, because of the tender sensibilities of men—particularly of a young man—on this point.
A. Munro, Too Much Happiness

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4.9.09

n6c 1k2

Tenemos una mesa redonda prestada, tres sillas prestadas, un colchón, cobijas y sábanas, condimentos varios, una jarrita para las bolsas de leche, caja de arena, vajilla de cuatro puestos, tres ollas, tres sartenes, tres tenedores, tres cuchillos de mesa, tres cucharas, tres cucharitas, un cuchillo súper afilado del espacio exterior (con el patrocinio del profesor Alexander Berenstein), cortina para la ducha, un abrelatas clásico, quince libros y un apartamento de dos cuartos, sala-comedor y cocina prácticamente vacío con vista a un parque lleno de ardillas gordas y jugosas con poco aprecio por sus vidas.

Así vamos.

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